Con una misa oficiada por el obispo de Morón, Jorge Vázquez, de la que también participó el vicario general de la diócesis, Mariano Del Río, la comunidad religiosa de la parroquia Sofía Barat despidió este mediodía los restos del sacerdote Carlos Baccioli, fallecido ayer domingo a los 86 años.
La institución estuvo colmada de fieles de distintas generaciones, incluso padres, madres y estudiantes que asisten al colegio Sofía Barat, en el que el religioso fue director y en donde hoy, en señal de duelo, no se reanudaron las clases tras el receso invernal.
Otro de los oradores en la misa de exequias fue Martín Bernal, cura párroco de la Catedral de Morón y quien reemplazó a Baccioli en el año 2002 al frente de esa iglesia de Castelar. “Nos entrega un legado de vida como sacerdote humano cuya fe y cuya pasión siempre estuvieron en búsqueda”, lo evocó entre una profunda conmoción por su deceso.
SUS RESTOS SeráN cremadoS y dentro de unos días LAs cenizas volverán aL Sofia Barat
“Carlos era un hombre humano humanamente débil como todos, humanamente libre como algunos, pero ante todo humanamente entregado. Esa intriga y esa compasión que siempre lo llevaron a estar cerca de los que vivían en el dolor. Tenía capacidad de abrazar y acompañar, de mostrar empatía y misericordia con aquellos que a veces ni siquiera creían, pero que él acercó a la fe a través de la ternura y del gesto”, recordó Bernal.
Carlos Baccioli, un cura nacido en Italia y que también estudió psicología y comunicación
Como informó Primer Plano Online esta mañana, Baccioli estuvo a cargo de la parroquia Sofía Barat de Castelar durante 25 años, y también fue director de la escuela homónima de la misma localidad. Además, en una larga trayectoria ligada a la iglesia, supo ser líder espiritual de la comunidad de San Pedro Apóstol, también en Morón, y Jesús del Gran Poder, en Parque Leloir, Ituzaingó.

“Carlos hizo de esta tierra de nuestra diócesis, y particularmente de esta comunidad parroquial, una familia plagada como él de personajes comunes y emocionalmente intensos. Y, al mismo tiempo con su particular sentido de la vida y de la amistad hacía que todo eso se tornara fantástico y casi exótico”, subrayó Bernal en su alocución.
El cura nació y se ordenó sacerdote en Italia, país al que solía regresar una vez al año. Además de la vocación religiosa, había estudiado psicología y su pasión por la comunicación lo llevó a escribir para diversas publicaciones especializadas argentinas e italianas. Desde hacía un tiempo se encontraba viviendo en el Hogar Sacerdotal de Buenos Aires a raíz de afecciones en su salud.










