Difícil encontrar algo que Emiliano Pinsón no haya contado desde que decidió hacer público su estado de salud. Poco después de recibir el diagnóstico, en febrero de 2021, y de quedar shockeado frente a lo que inicialmente él creía que era un cuadro de estrés, de a poco se fue convirtiendo en una suerte de Influencer positivo sobre cómo encarar las cosas a partir de darse cuenta que ya mucha de la autonomía personal se va perdiendo.
“No me puse en este lugar porque quise. Mi deseo sigue siendo comunicar, y si hay una veta por el lado del Parkinson hay que aprovecharla”, contó en diálogo con Adrián Noriega en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano por el canal Somos, de Flow.
Hace pocas semanas a Emiliano le modificaron parcialmente su condición de salud. Ahora la enfermedad pasó a ser un Parkinson atípico con atrofia sistémica. “El día que me confirmaron el cuadro la médica me dijo que el Emiliano que era no iba a estar más. Me hice cargo del proceso y decidí arrancar, no tirarme a llorar. Me alivianó muchísimo hacer terapia y esto que me está pasando ahora, que resulta positivo para mucha gente”, reflexionó. Se refiere a las charlas que brinda para hablar colectivamente, con grupos grandes o chicos, sobre lo que significa estar enfermo.
“Hay que tratar de pasarla lo mejor posible. Si me guio por el diagnóstico que tengo, el 80% de las personas termina postrada y en silla de ruedas. Bueno, se trata de ir por el 20% restante que no termina así. Y si pasa, que pase, pero estar preparado para enfrentarlo”, señaló Pinsón, que cambió algunos insultos en la calle por sus posiciones periodísticas del deporte por gritos de aliento y de gratitud por el mensaje que a diario tributa.
La repercusión del premio Martín Fierro a su labor
“Claramente no fueron mis mejores dos años de trabajo, pero me parece que detrás del premio hubo un mensaje”. Emiliano Pinsón recuerda con “orgullo” todo lo que vivió esa noche en que se adjudicó la estatuilla por su labor periodística en radio y el reconocimiento que recibió de cuanta persona se cruzó desde entonces.
“Son 27 años de carrera. Que venga gente y me diga que lo merecía es emocionante. Y el mensaje fue que si un periodista que está atravesando el Parkinson estaba ahí arriba, cualquier otro u otra también puede”, se sinceró. “Jamás me pregunté ‘por qué a mí’. Es mi nuevo rol, lo acepto y viviré los años que tengo que vivir de la mejor manera que pueda”, enfatizó el cronista.
Emiliano narró también que le pidió “sinceridad” a sus médicos y que siempre le vayan con la verdad. Atesora la esperanza de que aparezca algún medicamento que ayude no a la cura, pero sí en la calidad de vida. Define como “fantástico” el vínculo con sus tres hijos Joaquín, Valentina y Victoria, se va acomodando a los nuevos desafíos de no poder hacer por sus propios medios cosas del cotidiano vivir, como atarse los cordones, bañarse o cortarse la comida. Sobre eso, mucho trabajo mental y kinesiológico para adaptarse.
La sorpresa de Los Naipes de Castelar, sus amigos de toda la vida
Emiliano lloró. Dejó fluir sus emociones cuando observó en pantalla a ese grupo de amigos que lo sostiene y acompaña de siempre. Egresado del colegio Dorrego de Morón, cuenta en su entorno cercano con un grupo de “cincuentones” con los que comparte cada cosa que le pasa, buena y mala.
‘Los Naipes’, tal como se autoproclaman, son, entre algunos más, Mariano Maciel, Federico García Biale, Martín Bistuer, Ezequiel Pontoriero, Pablo Rezzónico, Juan Manuel Giménez y Nicolás Carusoni, quienes dejaron sus testimonios para el programa con palabras de un amor que atraviesa patologías.
“Una de las cosas que más me pegó fue un día que estaba realmente muy mal y llamé a uno de ellos a pedirle que prepare algo de comer porque necesitaba hablar con ellos. Llegué, les tiré la bomba de la enfermedad, agarré un choripán y me volví a casa. A la noche me llamó ‘Manu’ y sólo me dijo: ‘amigo, cuando quieras y donde quieras’. Somos más hermanos que antes, hasta aprendimos a decirnos ‘te quiero’”, concluyó Pinsón.











