Tiroteo en el Vía Crucis: “la inseguridad y la muerte bailan una danza macabra en nuestros barrios”

Lo afirmó en un comunicado el obispo de San Justo, Eduardo García, con palabras que además condenan el modelo económico actual. “A esta realdad que viene de lejos, la falta de recursos de este momento la ha hecho recrudecer”, manifestó, al tiempo que alertó sobre el crecimiento de casos de justicia por mano propia.

El obispo de San Justo, Eduardo García, salió a advertir públicamente sobre el incremento de la violencia en formato de inseguridad, corrupción y narcotráfico, y de escenas que “estrujan la mirada y el alma” como la de niños de ocho años “consumiendo pasta base al borde de la avenida Crovara”, en La Matanza. “La inseguridad y la muerte bailan una danza macabra en nuestros barrios”, consideró.

Sus expresiones llegaron un día después del Vía Crucis en Villa Palito que debió ser suspendido por una persecución policial que terminó a los tiros contra delincuentes que circulaban en un auto robado y frenaron en las puertas de la parroquia de esa populosa barriada para intentar escapar, cosa que finalmente dos de ellos consiguieron. El religioso también reveló otra situación caótica que se vivió durante la celebración pascual.

La procesión de Ramos en los monoblocks de la Tablada debió ser abortada por un tiroteo a plena luz del día durante la mañana. Anoche (por el viernes), el Vía Crucis en Villa Palito organizado por adolescentes se vio interrumpido por una persecución de policías a delincuentes a pocos metros del lugar donde estaba reunida la comunidad. El pueblo, que en el Viernes Santo de Jesús gritaba ‘crucifícalo’, hoy clama ‘¡hasta cuándo!’”, manifestó el obispo matancero.

“En Villa Palito y en el Barrio San José de Villegas, desde hace más de 20 y 7 años respectivamente, la comunidad acompañada con el estado ha abierto escuelas, clubes, hogares, orquestas, pero sigue siendo el lugar en donde se desangra ‘la Matanza’. Parece que por mucho se haga nunca es suficiente, porque los ‘Herodes’ de hoy multiplican la apuesta con más droga, armas y reclutamiento de más soldaditos a bajo costo cuando la situación económica apremia”, se sinceró García, al tiempo que dejó una fuerte crítica al modelo económico libertario. “A esta realdad, que viene de lejos, la falta de recursos de este momento la ha hecho recrudecer”, enfatizó.

Para monseñor García, un barrio como Puerta de Hierro “es un ejemplo del fracaso y complicidad de los distintos niveles políticos y judiciales”. “La pelea que se da en nuestros barrios es Estado y comunidad que se organiza o narcotráfico. Cuando hay ausencia del Estado que ayuda a crear posibilidades unido a la comunidad que las lleva a delante, crecen el narcotráfico y las armas”, indicó.

Y puntualizó su mirada: “no se trata de una decisión de seguridad que se limite solamente a agregar más efectivos policiales, se necesita una decisión política abarcativa fuerte y sostenida en el tiempo donde las acciones no se dilaten por una burocracia social, policial y judicial empastada”.

Según el obispo, la gran pregunta que surge en los barrios más vulnerables es “¿hasta cuándo?”. “Si no hay respuestas que abran horizontes corremos el riesgo que la comunidad, que las familias de todos aquellos que buscan una vida buena y digna decidan hacer justicia por sus propias manos, y que el cansancio de los buenos lleve a una guerra entre hermanos, una guerra entre pobres”, sentenció.

Y cerró: “las comunidades buscan levantarse, tiran para adelante, se hacen cargo de sus enfermos, mujeres solas, ancianos en situación de calle, chicos y adolescentes con problemas de salud mental, se organizan para curar y cuidar a miles de jóvenes que se desangran por la droga necesitan que, aquellos a los que les corresponde se hagan cargo como el Cireneo, o al menos no pongan palos en la rueda a los que quieren seguir trabajando por un futuro distinto”.

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