Cuatro días después del crimen de Lucrecia Arias en Castelar, y luego de una declaración entrecortada por las lágrimas de la única testigo del caso, la hija de la víctima, el viudo de la mujer les informó a los investigadores que no encontraba el celular de su esposa fallecida. Fue recién después de completar los trámites de la despedida de rigor a su compañera de vida y en medio del intento por arrancar de nuevo.
Ese testimonio fue clave para la causa judicial, porque activó de inmediato el protocolo tecnológico de rastreo de un teléfono, al que ya le habían cambiado el chip, pero seguía emitiendo su señal original. La empresa que le brinda servicio puso a disposición la información y así la Policía logró dar con el primer detenido en el caso.
Como contó Primer Plano Online ayer, el equipo estaba en poder de un sujeto identificado como Diego Fernando Tevez (40), quien fue aprehendido en una vivienda de la calle Fluguerto al 2500, entre Cacique Catriel y General Mosconi de El Palomar. Indagado por el fiscal Matías Rappazzo, de la Fiscalía Nº 7 de Morón, el sujeto admitió que había comprado el celular, pero se desligó del crimen.

Pese a su testimonio, el Juzgado de Garantías dictó su detención bajo cargos gravísimos que le imputa el fiscal. Además del encubrimiento agravado por tener en su poder un elemento resultante de un ilícito enfrenta la acusación de ser coautor de homicidio criminis causa, es decir, matar para ocultar otro delito precedente y lograr la impunidad. De ser hallado culpable le cabe una pena de prisión perpetua.
De todos modos, el hallazgo del teléfono es un dato alentador en la pesquisa. “Esto nos permite reconstruir el recorrido del celular, saber por cuántas manos pasó y cómo fue el recorrido. Los asesinos se lo llevaron y alguno de ellos inició la cadena”, confió un investigador consultado por Primer Plano Online. En esa tarea están ahora.
Según pudo saber este medio, especialistas en investigaciones complejas se “internaron” en estos días en el barrio Ejército de Los Andes (Fuerte Apache) para intentar conseguir datos certeros sobre la banda criminal. En ese lugar fue hallado el auto de los asesinos pocas horas después de matar a Lucrecia. De ahí surgió el nombre del otro menor involucrado en el expediente.

Se trata de un adolescente de 16 años identificado como A.M.C. (su identidad no se puede publicar por la edad), que aparece mencionado por diversos vecinos del barrio como un peligroso delincuente “que anda en la pesada, armado y a los tiros”, detalló el vocero consultado.
El joven tenía pedido de captura de parte de la Fiscalía Nº 7 de Responsabilidad Penal Juvenil de San Martín a raíz de un robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda. Como parte de esa misma gavilla hay otros dos sospechosos que ya están identificados y que, misteriosamente, desaparecieron de la populosa barriada en la última semana.










