Crónica de la noche en que Castelar tuvo dos marchas por seguridad tras el crimen de Lucrecia

El reclamo vecinal fue unívoco: que las autoridades profundicen la lucha contra el delito y que el asesinato de la mujer no quede impune. Se acercaron familiares de otras víctimas de la inseguridad. No hay discriminación en el reclamo: intendente y autoridades locales, gobernación, la justicia y la Policía. La sentencia: “cualquiera puede ser Lucrecia”.

En un hecho sin precedentes, el crimen de Lucrecia Arias convocó a dos marchas paralelas en Castelar. Una fue en el centro de la ciudad; la otra, a las puertas de la comisaría 7ª, sobre la calle Alem. El reclamo fue unívoco: seguridad y justicia, para que “nos dejen de matar” y que “paguen los asesinos” que se llevaron la vida de la mujer.

Había gestos firmes, rostros adustos y pancartas contundentes. Sonó el himno nacional y las palmas para acompañar las consignas. Entre más de 3000 personas que se congregaron en la esquina de Arias y Carlos Casares también estuvieron familiares del cirujano Juan Carlos Cruz, el cirujano asesinado de un balazo en la cabeza en agosto pasado en Morón sur, y de Jorge López, el delivery baleado en la cabeza en Virrey del Pino en el intento del robo de su moto, quien murió tras agonizar varias semanas.

“Cualquiera puede ser Lucrecia”, refirieron vecinas, vecinos y comerciantes de esa localidad y de ciudades aledañas, como Ituzaingó y Morón, que también se sumaron a la manifestación. Es que el delito no conoce de fronteras geográficas y de cambio de nombres por el cambio de vereda. Tampoco hay discriminación en el reclamo: apuntaron al intendente, a las autoridades locales, a la Gobernación, a la política en general, a la justicia y a la Policía.

Hubo planteos a cuestiones que puede resolver el Municipio, como mejorar las luminarias en la vía pública a partir de la poda del arbolado urbano, o incluso el despeje de las cámaras de seguridad, ya que muchas veces están tapadas por ramas. Otras que debe resolver el Ministerio de Seguridad, como el envío de mayor cantidad de personal policial. Y otras cuya destinataria es la justicia, como la famosa “puerta giratoria” por la que las y los delincuentes entran y salen de la cárcel.

“Paz” para los Arias, particularmente para su hija adolescente, que presenció el crimen a sangre fría de su mamá, y “que nunca más tengamos que llorar a vecinos víctimas de la delincuencia” fueron otras de las consignas.

Una mujer, que dijo hablar en nombre de la familia, reiteró el pedido hecho por la madre de la víctima fatal: que pongan el mismo empeño en encontrar a los asesinos de Lucrecia que le pusieron a la búsqueda de quienes mataron a Umma, hija del custodio de la ministra Patricia Bullrich.

Por el momento, la investigación por la ejecución de la vecina de Castelar no arrojó detenciones.

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