INFORMACIÓN DE ÚLTIMO MOMENTO: dio positivo el cotejo balístico entre una de las armas secuestradas en la pizzería de Gustavo Mac Dougall, uno de los prófugos que tiene la investigación por el crimen del empresario Gabriel Izzo en San Antonio de Padua, hecho en el cual resultó herida de gravedad su esposa, Silvana Petinari, quien pelea por su vida.
¿Eso qué significa? Que la justicia ya tiene en su poder la pistola homicida. Así se cierra el círculo en torno a los tres principales sospechosos en el expediente. Ese arma fue encontrada durante un allanamiento de urgencia realizado el fin de semana en el comercio administrado por Mac Dougall.
La pericia de las balas que dieron muerte a Izzo y las encontradas en la vivienda de la calle Italia al 1000, escenario de la sangrienta entradera, indica que fueron disparadas por una de las dos secuestradas en la pizzería y rotisería ‘Lo de Cata’, sobre Gervasio Pavón al 3.500. En ese comercio los investigadores incautaron dos pistolas: una calibre .380 y otra calibre .9 milímetros.

“Se cierra el círculo sobre los sospechosos”, reflexionó un investigador consultado por Primer Plano Online. Es que en ese local gastronómico también encontraron una mochila (reconocida por familiares como perteneciente a Izzo) y joyas propiedad de Petinari. Si ahora se suma el arma homicida, las evidencias empiezan a ser contundentes en busca de esclarecer el hecho.
Como informó este medio, Mac Dougall y Gustavo Damián Potenza tienen pedido de captura nacional e internacional luego de una serie de indicios que logró recopilar el fiscal Claudio Oviedo a lo largo de la investigación. A los dos le encontraron elementos concretos para sindicarlos como coautores del asesinato.
El propietario de la rotisería está acusado por varios elementos: el primero, es quien le compró el auto con el que se cometió el hecho a Walter Mario Rodríguez Sierra (53), alias ‘El Uruguayo’, único detenido hasta el momento. Existe, asimismo, un lazo comercial entre ellos dos: le alquila el local.

En cuanto a Potenza hay un dato central que lo tiene en la mira: es quien dejó estacionado el auto VW Gol gris usado para la entradera por los delincuentes. Una filmación lo muestra descendiendo del rodado pocas horas después del sangriento hecho y su reconocimiento fue sencillo: “es Gustavo, el chapista”, reconocieron vecinos de la cuadra cuando fueron consultados por la Policía.
Ambos desaparecieron de los lugares que solían frecuentar desde el viernes, cuando ya nadie los vio. Ni siquiera aparecieron en los allanamientos que hubo en sus comercios de las calles Gervasio Pavón al 3.500 y 14 de Julio al 3.200, ambos en Castelar sur.










