El exfutbolista Fernando Cáceres, que fue baleado en noviembre de 2009 en un ojo en un intento de robo en Ciudadela y encaró desde entonces una conmovedora lucha por intentar rehabilitarse, vuelve a ser noticia hoy por una grave denuncia realizada por Fernanda, una de sus hijas.
La joven, de 33 años, realizó una presentación judicial ante la Unidad Fiscal Nº 12 de La Matanza en la cual reclama porque la expareja de su papá, una oficial de la Policía de la provincia de Buenos Aires, no quiere abandonar el hogar que supieron compartir sobre la calle Ricchieri al 100, de Ramos Mejía, y “lo tiene todo el día dopado y postrado en una cama, impidiendo el contacto con nosotras”, narró la denunciante a Primer Plano Online.
“La denuncia la hice porque me lo pidió mi papá”, indicó Fernanda, quien precisó que la pareja se rompió hace más de siete meses y desde entonces “lo tiene amenazado y no se quiere retirar del domicilio”. Según reveló la hija de Cáceres, su padre retrocedió en el tratamiento de rehabilitación que venía realizando, que incluso le permitió desempeñarse como entrenador de chicos y jugadores profesionales.
“Vive postrado todo el día. Ella gran parte de la jornada se va y lo deja solo, con una medicación que lo mantiene dormido. Y no permite que vaya nadie a ayudarlo: lo aisló de toda la familia”, detalló Fernanda, quien también precisó que hasta el teléfono de su padre está desviado al de su expareja, y cuando lo quieren llamar atiende ella. La acusada es Cynthia Romina Mussa, funcionaria policial de la Bonaerense destinada a la comisaría de Don Bosco.

La denuncia presentada es por el presunto delito de impedimento de contacto y por violencia de género. Pero también contempla la figura de abandono de persona y de intento de homicidio: “ejerce todo tipo de violencia contra él, lo deja solo y no quiere devolver las llaves del departamento”, enfatizó la hija del ex defensor de la Selección Nacional y varios equipos del país y de Europa.
Durante la madrugada, la hija de Cáceres se presentó en el domicilio con personal policial de la comisaría de Ramos Mejía y pudo ingresar. Lo vio a Fernando, debió llamar a una ambulancia porque se descompuso y tuvo un encontronazo en la vereda con la imputada, a la que volvió a denunciar por amenazas y por no querer entregar la documentación de su padre ni las llaves del departamento.
Y otra sospecha de la familia del exfutbolista: “le hicieron firmar poderes para que un abogado venda sus propiedades”, aseguró Fernanda, la mayor de la descendencia de Fernando, seguida por su hermana Micaela (22), Ezequiel (21) y Paula (18). Por estas horas intentan recuperar a su papá y asistirlo para que pueda continuar con su rehabilitación después del durísimo trance que atravesó, que le dejó para siempre una discapacidad motriz, neurológica y visual.











