La historia detrás del “vengan a comprar” protagonizada por dos adolescentes en Ituzaingó

Dos adolescentes de 14 años protagonizaron una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales. Una vecina captó el instante en el cual los chicos salieron juntos a la vereda del local que montó su mamá junto a una excompañera de trabajo para vender los productos de pastelería que elaboran en su casa y el mensaje, tan simple como encantador, provocó una enorme empatía en el universo cibernauta con apenas tres palabras: “vengan a comprar”.

Los chicos, Leonel y Ian, lo escribieron con tiza a mano sobre una pequeña pizarra y lo exhibieron entre ambos. Buscaban llamar la atención de automovilistas y transeúntes que caminaban por Zapala 4251, entre Segundo Sombra y El Tacho, en Ituzaingó, y darle impulso al comercio para ayudar a la mamá del primero de ellos, que les preparó el desayuno y fue a comprar provisiones para seguir cocinando.

En ese local, Adriana supo tener regalería y un local que cambiaba de rubro según lo que consumía el barrio. Ella trabajó hasta hace poco tiempo haciendo tareas de limpieza en una casa en Hurlingham, en donde tuvo como compañera a Mariana, hoy su socia en el emprendimiento. Las ganas de las dos, la capacidad y la chance de contar con una estructura para la venta al público configuraron la ocasión ideal para desarrollar ‘Dulcemente’, tal cual el nombre del comercio.

“Nos pusimos de acuerdo en tratar de hacer algo para salir adelante”, le contó Adriana a Primer Plano Online todavía sorprendida por la foto que publicó Natalia Farinati en su cuenta de Facebook que rebotó hasta en la provincia de Neuquén, lugar al que pertenece la ciudad de Zapala. “Se hizo super viral compartiendo al pensar que eran de acá, todos desesperados por ir a comprarles algo”, le escribió una usuaria de aquel lugar.

En ‘Dulcemente’, Adriana y Mariana elaboran tartas dulces, roscas de Pascuas, panes saborizados, alfajores y demás productos siempre de pastelería. Ayer, por caso, “agotamos las roscas”, revelaron. Y se quedaron toda la noche trabajando para reponer stock de la mercadería que hacen “sin conservantes, para que sea más natural”: sueñan con que hoy y mañana sean dos grandes días de venta.

LA SORPRESA POR EL CARTEL

Como se describió más arriba, los chicos del cartel son Leonel, el hijo de Adriana, y el otro Ian, su amigo, que se había quedado a dormir en la casa por el fin de semana largo. La dueña del local en un momento tuvo que salir a comprar provisiones y ambos se quedaron a cargo del negocio. Justo en ese interín fue a comprar un vecino y uno de los chicos, cuando la jefa volvió, le contó con orgullo: “ya le vendí algo”.

Y la siguió, entusiasmado: “deje que yo le voy a atender el local y ahora vamos a hacer promociones”. Adriana sonrió, agradeció el gesto y siguió cocinando. Pero de repente se los encontró en la vereda con el cartel que decía “vengan a comprar”.

Cuando la foto se empezó a viralizar en redes, la explosión fue imparable. “Vino una señora de Padua enloquecida”, reveló Adriana. Ella la atendió como a cualquier otra clienta, pero se sorprendió por el comentario: “vine por la foto de los chicos en el Facebook”, le devolvió la compradora.

Las puertas del emprendimiento las abrieron hace 15 días y hasta el momento vienen con un ritmo de ventas que las tiene entusiasmadas. “Yo no manejo redes sociales y esto que pasó me provoca mucha emoción”, concluyó Adriana.

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