Lucas Ordoñez viene con un destino marcado a fuego, pero sigue adelante. Se recupera de los obstáculos que la vida le puso por delante, que vuelven a aparecer cual barreras que le hacen todo cuesta arriba. A los 30 años, mientras tramita el certificado de discapacidad, no deja de sentir la frustración a flor de piel.
Intentando retomar su rutina, el muchacho oriundo de Hurlingham fue el domingo a la noche, en vísperas del feriado por el Día de la Bandera, a jugar al pool con amigos en Villa Sarmiento, partido de Morón. Dejó su auto estacionado sobre la calle Emilio Mitre, en su intersección con Almirante Solier, y al regresar no lo encontró: se lo habían robado.
“De la impotencia me puse a llorar. No me puede estar pasando esto”, le contó Lucas a Primer Plano Online. El coche que le robaron es un VW Senda gasolero color blanco, modelo 1995, patente ABD 790. “El auto es viejo, pero es un caño. Lo cuidaba como si fuera mi hijo”, lamentó el joven vecino de Villa Tesei. La denuncia fue radicada en la comisaría 5ª de Morón.
El año pasado, el joven estuvo con riesgo de vida tras ser chocado cuando circulaba con su moto. Un vehículo que lo embistió por las calles de San Justo lo dejó inconsciente abandonado y se escapó, y nunca fue encontrado hasta ahora. Las heridas que padeció en el siniestro le dejaron un sello imborrable: sufrió la amputación de parte de su pie derecho.

En el hospital Paroissien, de Isidro Casanova, le salvaron la vida, pero perdió los dedos y parte del empeine, con su cual su cuerpo cambió para siempre. Y, si bien la salud no se compara con un auto, la impotencia que siente Lucas se percibe en su voz. “Me arruinaron, porque con ese coche yo me manejaba para todos lados mientras espero que salga el certificado con mi discapacidad. Pido por favor que si alguien lo ve o sabe dónde está me ayude”, concluyó.










