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martes, febrero 10, 2026
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Violencia libertaria en el Congreso: golpes, insultos y hasta un vaso con agua entre diputados

En una jornada teñida por los incidentes graves que se desataron afuera del palacio legislativo con la movilización de hinchadas de equipos de fútbol en apoyo a jubilados, dentro del recinto la cosa no fue más tranquila: las imágenes expusieron las tensiones y el nerviosismo que atraviesa La Libertad Avanza como espacio político.

Golpes de puño, insultos, gritos y hasta un vaso con agua fue el retrato que dejó la jornada de ayer miércoles en el interior del Congreso nacional. Lo protagonizaron legisladores de La Libertad Avanza (LLA), un espacio atravesado por tensiones que hacen crujir su unidad y que ponen en riesgo la gobernabilidad del presidente Javier Milei.

Fueron dos capítulos casi a la par que quedaron reflejados en videos que rápidamente se convirtieron en virales. El primero enfrentó a los diputados Oscar Zago, quien supo encabezar el bloque libertario y, tras su expulsión, armó bloque aparte (Movimiento de Integración y Desarrollo).

Ese legislador trompeó a Lisandro Almirón, diputado de LLA por Corrientes. Se pelearon, como si estuvieran en un ring de boxeo, en una de las esquinas del recinto. Fue un verdadero papelón que, mientras algunos colegas parlamentarios intentaban disipar y calmar los ánimos, otros se ocupaban de filmarlo.

Quienes conocen los pasillos del palacio legislativo aseguran que no fue casual lo que pasó. Es que el instante en que esa pelea se estaba desarrollando, porque Almirón fue a buscar a Zago para pedirle que se levante de la banca así se caía el quórum, fue aprovechado por el presidente del cuerpo, Martín Menem, para levantar abruptamente la sesión en la que se iba a votar la suspensión de las facultades delegadas a Milei. Una jugada maestra de la casta en su máxima expresión.

El cruce Lemoine-Pagano

Poco después de la pelea Zago-Almirón llegó el capítulo de las mujeres libertarias. Las dos caras salientes en ese caso fueron Lilia Lemoine, alfil mileísta en el Congreso, y la periodista Marcela Pagano, que llegó a su banca en representación de LLA, pero ahora se encuentra alejada de la fuerza.

Pagano estaba sentada en su butaca junto a Rocío Bonacci y se cruzaban insultos y acusaciones con otros sectores del oficialismo, que les reclamaban por quedarse a dar quórum para que el debate continúe. “¿Usted quieren dar quórum?”, se escuchó increpar a Lemoine cuando pasaba por al lado de ambas junto a su par de bancada María Celeste Ponce.

“¿Qué te pasa, estúpida?”, le respondió Pagano a Lemoine, que registraba todo con su celular. Entonces Bonacci tomó un vaso con agua y le arrojó el líquido. “Quórum al kirchnerismo, eh. ¿Cómo van a tirar agua? No den quórum. Entraron gracias a Javier”, espetó Ponce.

El cruce siguió luego con acusaciones en redes sociales, en donde no se tiraron agua sino posteos agresivos en los que pusieron en duda mutuamente sus cualidades éticas para ocupar una banca. Como sea, el reflejo de las tensiones que experimenta el oficialismo, al que se le complica la estrategia parlamentaria: no logra contener a los propios.

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