Una sociedad partida al medio: mientras una mujer sufría un aborto espontáneo en el Sarmiento, pasajeros se quejaban por llegar tarde a sus casas

Eran las 15.37 cuando a bordo del Chapa 18, formación 3339 del Ferrocarril Sarmiento que se dirigía a Moreno, reportó una emergencia en la estación Haedo. Por protocolo de seguridad, cuando se informan situaciones de esa naturaleza el motorman debe detener el tren para dar prioridad, por sobre cualquier otra cosa, a la vida en peligro.

Ese fue el caso de M.O, de 37 años y embarazada en la semana 12 de gestación. La mujer se descompuso arriba de servicio y empezó a pedir ayuda. El guarda dio el aviso y se activó la asistencia inmediata, primero parando la formación y luego permitiendo que accedan al lugar las fuerzas de salud y de seguridad. Lamentablemente, se trató de aborto espontáneo por pérdidas en demasía que sufrió la paciente, que viajaba con la ecografía en sus manos y se encontró con el drama personal.

Pero, en medio de semejante desgracia, se vivió una situación que le sumó dramatismo a la tarde. Los pasajeros se empezaron a quejar de la demora para que el viaje continúe y debió intervenir la Gendarmería para evitar que el momento pase a mayores. El tren no pudo arrancar hasta que llegó la asistencia y médica, y una ambulancia que trasladó a M.O. a la Clínica San Cayetano de Mataderos.

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