Una joven de 20 años le pidió ayuda por una red social al Presidente para denunciar que fue abusada por el marido de su abuela, a quien cuidaba

Micaela tiene 20 años y hace poco recibió la noticia: el pediatra que abusó sexualmente de ella durante toda su infancia -vecino y amigo íntimo de la familia- había sido condenado a prisión. Precisamente por eso -por su historia, por saber en carne propia cómo opera un abusador- esta vez rompió el silencio y pidió ayuda de inmediato. Así, en plena cuarentena y apenas detectó los primeros signos, denunció al marido de su abuela por abuso sexual.

“Yo sé cómo empieza, sabía lo que podía venir después si me quedaba callada”, le contó la chica al sitio Infobae. Todo arrancó el pasado 8 de abril, casi tres semanas después del inicio de la cuarentena. La joven escribió en su cuenta de Twitter: “Ayer abusaron de mí, hice la denuncia, pedí la exclusión y no me la quisieron dar hasta el lunes mandar la orden (casi una semana después de la denuncia). Mientras tanto, tengo que estar viviendo ahí porque tengo que cuidar a mi abuela de 81 años con enfermedad, mientras él pasa por la casa como si nada”.

Después arrobó al presidente y escribió la palabra “ayuda”. Una de las respuestas que recibió, desde la cuenta del propio mandatario, fue para pedir que le escriba un mensaje directo. Por la noche de aquel día volvió a escribir: “Todavía no recibí ayuda de ningún superior. Por favor, estoy desesperada”. La persona a la que Micaela denunció es el marido de su abuela, de unos 70 años. Estaba viviendo con él y con su abuela desde el inicio de la cuarentena.

https://twitter.com/Miggmicaela/status/1247907874933743619

 

Según su denuncia, una semana después de haber llegado y ya en cuarentena, tuvieron que internar a su abuela, que tenía presión alta. “Fui a buscar sus cosas de higiene y encontré un montón de papeles escritos. “‘Te llegó la hora, enferma’, ‘no parás de decirme mogólica’, ‘Me hiciste infiel, nunca te voy a perdonar’”. Empecé a hablar con familiares que se habían criado en esa casa y una de ellas me dijo: ‘¿Qué hacés ahí? Ándate ya’”. Llorando -según su relato- le dijo que había sufrido abusos.

Pero Micaela se había ido de la casa de sus padres enojada, por lo que creyó que no podía volver. En pocos días le dieron el alta a su abuela. “Durante dos semanas no dije nada. Muchos me decían ‘pensá en tu abuela, esto la va a terminar de matar’. Ese es uno de los miedos más grandes que tienen las víctimas de violencia: hacerle daño al que se entera”. Tiene sentido, teniendo en cuenta que el 75% de los abusos contra niñas, niños y adolescentes son cometidos por familiares, no por desconocidos.

“Hasta que empezaron los comentarios obscenos. Me preguntó ‘¿qué vamos a comer?’ y después me dijo: ‘¿Te gusta la salchicha? Lástima que no tengo leche’. La segunda vez, un día que yo tenía los labios pintados de marrón, me dijo ‘estás esperando que te violen’. Hasta que una noche fui a la heladera a buscar las botellas de agua, él se paró y me dio una nalgada fuerte y me metió la mano en la vagina. Quedé en shock”.

Dice que se bañó varias veces, que se sentía sucia, que llamó a su ex novio: «Me hizo reaccionar. Ahí me di cuenta. ¿Qué iba a esperar, a que me violara?, si yo ya sé cómo empieza esto. No podía esperar más”. Después llamó a sus padres, “sentí que no iba a poder tolerar una situación así de nuevo”.

Hizo la denuncia en la comisaría de la mujer. “Me dijeron que si me pasaba algo llamara al 911 y que tenía que pedir la exclusión de hogar en mi localidad. Fui a la comisaría de Laferrere. Era viernes, me dijeron que volviera el lunes y me aclararon que no era ‘así de fácil’, que no había juez de turno, que era semana santa y no podían resolverlo rápido”. Fue después de esa respuesta que escribió el tuit del comienzo.

Entre otras activistas feministas, se comunicó con ella Silvina Perugino, Directora Provincial de Situaciones de Alto Riesgo y Casos Críticos del ministerio de las Mujeres, políticas de género y diversidad sexual de la provincia de Buenos Aires. Según explicaron a Infobae fuentes del ministerio, entre otras acciones, elevaron un informe al ministerio de Seguridad detallando el trato que Micaela recibió en las comisarías cuando fue a denunciar.

También se pusieron en contacto inmediato con el fiscal de la causa que ya tomó declaraciones a toda la familia por videollamada e hizo, con el mismo sistema, informes victimológicos (las primeras pericias). Así, la fiscalía número 3 de La Matanza ya investiga un presunto delito de abuso sexual. El pedido de exclusión de hogar, sin embargo, no tiene chances de prosperar porque sólo puede pedirlo una persona conviviente. En este caso, Micaela volvió a la casa de sus padres y acordaron que otra persona se ocupara del cuidado de la abuela -que es parte del “grupo de riesgo”- durante la cuarentena.

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