Tuberculosis en el Sarmiento: los trabajadores exigen medidas de higiene y prevención ante dos casos confirmados

El pasado 5 de octubre, 48 trabajadores responsables de la limpieza de los trenes en el Depósito Castelar, en conjunto con el cuerpo de delegados del ferrocarril Sarmiento, tuvieron el primer diálogo tenso con los integrantes del servicio médico de la línea para exigir que se aplique un protocolo de estudios en toda la población laboral frente al primer caso confirmado de un empleado del área afectado por infección tuberculosa en los pulmones (TBC). Los estudios para corroborar el cuadro fueron realizados en el Hospital Muñiz y el la propia Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART).

Tras una semana de licencia por estudios (placa y reactivos), el resultado fue la baja para tratamiento de los dos primeros trabajadores afectados en su salud. Cuando su recuperación marcó que podían regresar a sus puestos, la Jefatura del servicio médico junto al área de Recursos Humanos de Trenes Argentinos se comprometieron a realizar el seguimiento de la evolución de las personas que padecieron la enfermedad. Sin embargo, desde el sindicato Unión Ferroviaria seccional Haedo aseguran que eso no se cumplió.

“Apenas un mes después, consta en el registro de la empresa de emergencia que atiende las urgencias en la línea, el compañero hoy afectado en el grado más severo de TBC (tercer grado), pedía atención en su horario de trabajo, presentando síntomas identificables con la enfermedad debilitamiento extremo, fatiga y dolores de cabeza. Nadie comunico ni se convocó al trabajador para más estudios”, indica el comunicado difundido por el sindicato.

“Eso es una clara muestra de que no existía ningún protocolo de control y seguimiento sobre la evolución de los compañeros. El control era necesario porque los estudios pueden dar negativo, pero el virus puede estar instalado y atacar al portador cuando sus defensas bajan”, agregaron.

Talleres Castelar

Los dos trabajadores en cuestión (sus identidad no trascienden para protegerlos), sus familias (que también deben someterse a todos los estudios por temor a que se hayan contagiado) y todos los trabajadores de limpieza y material rodante del depósito Castelar denuncian que “usuarios y trabajadores de Trenes Argentinos estamos en riesgo sanitario por responsabilidad de Marcelo Orfila (presidente de la empresa Trenes Argentinos) y sus jefaturas”. “Hay antecedentes en otras líneas de trenes suspendidos por ataques de pulgas y demás”, especifican.

Además, describen que “lauchas y lauchones conviven en nuestros espacios de trabajo, al igual que pulgas, cucarachas y larvas viajan en los trenes”. Aguas estancadas, palomas infectadas, “todos los focos de infecciones conocidos en las estaciones, garitas, y bases se multiplican y potencias en un taller donde además se concentran los trenes que transportan microorganismos a toda la población”. El fenómeno, que no es nuevo, se da en un contexto de recorte general de la inversión por parte del Estado nacional, responsable de la administración de los trenes.

La exigencia del gremio ferroviario es establecer procedimientos de prevención para toda la población laboral del depósito Castelar, desinfección total de todos los focos infecciosos, provisión de lavandina y descripción de la composición química de los líquidos, desinfectantes y materiales para trabajar, y la presencia en el servicio médico de profesionales idóneos para conversar con todos los trabajadores y evacuar sus dudas, además del protocolo de seguimiento y evolución de casos de enfermedades graves.

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