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viernes, julio 19, 2024
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Tres de Febrero: historia familiar de abusos sexuales, tenencia de una nena y pánico a la mafia china

La víctima y denunciante se quebró al hablar con su padre y apuntó a su hermana y a su cuñado. La acusada está detenida y el caso elevado a juicio, pero en el medio el temor por la situación de una menor de edad, que está bajo el cuidado de otro presunto abusador.

Ya tiene fecha de juicio la denuncia hecha por Noelia D.P., una joven que actualmente tiene 19 años y que cuando era menor de edad acusó a su propia hermana de sangre por haberla abusado sexualmente en reiteradas oportunidades.

El fin de la instrucción para dar lugar al debate oral y público lo dispuso la fiscal Andrea Campos, de la UFI Nº 14 del Departamento Judicial San Martín, quien le solicitó a la jueza de Garantías Gabriela Persichini la elevación a juicio del expediente.

La fiscal le imputa a Daniela G.P. los delitos de corrupción de menores agravada por la edad de la víctima y por la calidad de quien lo cometió, en concurso ideal con abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo y abuso sexual con acceso carnal mediante actos análogos agravado por el vínculo en al menos 38 oportunidades, todos en concurso real entre sí.

La denuncia inicial de este caso aberrante de abuso intrafamiliar fue realizada por el padre de la víctima y de la imputado luego de que durante una merienda con su hija menor, y mientras tomaba mates con ella, vio que la adolescente se quebró en llanto. Cuando la inquirió para saber qué le pasaba se enteró de las vejaciones a las que la chica había sido sometida desde que tenía seis años.

La joven reveló también que al otro hermano de ella, de 27 años y que supo atravesar internaciones en centros de adicciones por consumos problemáticos, la abusadora “lo hacía sentar en las piernas y lo tocaba por arriba y por debajo de sus prendas”, aunque aclaró que en ese momento él no dijo nada “a raíz de que la denunciada se encontraba embarazada”. En el caso del varón, los abusos fueron cuando tenía diez años.

Noelia, en tanto, relató los sometimientos sexuales padecidos ante especialistas con pormenorizados detalles. Por supuesto que nada de su relato será expuesto en este artículo por lo desagradable que resulta. Lo que sí se explicará es que perduraron en el tiempo y fueron siempre en el seno del hogar familiar, en la zona de Altos de Podestá.

“Yo le decía que no me gustaba lo que hacía, a lo que ella me contestó que no me hacía mal, que era un juego”, narró, al tiempo que también indicó que fue amenazada por su hermana, la abusadora. “Cuando yo tenía 14 años me venían a la mente los hechos que me habían pasado. Y se lo decía, a lo que ella me contestaba que me iba a matar si habría la boca”, agregó. El abogado de Noelia, Rodrigo Tripolone, hace un año y medio que sigue la causa a diario.

Y también manifestó cómo fue que dejó correr su angustia. “Cuando mi hermano cayó internado en un centro de rehabilitación, él en ese lugar pudo contar lo que le pasó con Daniela. Al escucharlo a él que estaba aliviado al contar todo lo que había sufrido, me di cuenta que yo también necesitaba contarlo”, fue su argumento. Las víctimas hablan cuando pueden, no cuando quieren.

La acusada por los abusos fue detenida poco después de la denuncia en su contra con los elementos reunidos por la Fiscalía y el testimonio de Noelia, que fue “contundente” según la evaluación de los especialistas. “Presenta indicadores de haber sufrido vivencias de daño y/o situaciones traumáticas que pueden ser compatibles con una experiencia de abuso sexual”, afirmaron.

El problema con el que convive la familia ahora es otro: qué pasa con la hija de Daniela, que tiene apenas seis años e indicios de haber sido abusada. La nena está actualmente bajo la custodia de Fang Li, dueño de un supermercado chino en la zona y última pareja de la detenida, pero no padre de la criatura. El sujeto también está siendo investigado por los mismos delitos. Y el pánico en los allegados de Noelia: la mafia china, porque sospechan que el sujeto “tiene protección”.

Cuando Daniela declaró ante la justicia, desmintió las acusaciones, se declaró inocente y aseguró: “nada de lo que se dice es verdad, y todo es una venganza de mis papás para destruirme por un bien económico”. Es más: acusó a su mamá de haberla abusado sexualmente cuando ella tenía seis años y de haberla obligado “a tener relaciones sexuales con un hombre para traer dinero a casa”.

Por esos dichos, la justicia inició un expediente contra el padre y la madre por presuntos delitos contra la integridad sexual de Daniela, que tramita en la misma UFI Nº 14 y ante el Juzgado de Garantías Nº 4 de San Martín. En paralelo a sus manifestaciones, la pericia psiquiátrica ordenada por la justicia determinó que la acusada “pudo comprender y dirigir sus acciones”, es decir, que es imputable.

“No fue tarea fácil. Fue un trabajo arduo de la víctima, que tuvo mucho coraje para llevar adelante la denuncia, y mía como abogado, para aportar a la Fiscalía elementos de prueba. Al principio no nos daban la detención, pero finalmente se logró y ahora esperamos que en el juicio pueda salir toda la verdad a la luz”, cerró Tripolone a modo de reflexión sobre una compleja investigación.

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