Cayó en San Martín uno de los sujetos más buscados en los últimos meses. Tiene 19 años y la justicia lo tenía en la mira por un hecho que publicó Primer Plano Online en octubre pasado: la infernal balacera en la que se enfrentaron dos bandas narco, en la que se dispararon más de 40 balazos en total.
Video impactante: más de 40 balazos en un tiroteo entre bandas narco por el control del territoriohttps://t.co/FYWBcQjKz2 pic.twitter.com/PO70sNkGoM
— Primer Plano (@primerplanotv) October 8, 2025
Se trata de Nicolás Báez Villalba, quien fue interceptado en la vía pública por personal policial y puesto a disposición de la Fiscalía N° 5 del Departamento Judicial San Martín. Caminaba por las calles Soldado Folch y Los Cipreses cuando un grupo policial dedicado a su detención lo abordó y no le dejó lugar a escapar.
Al joven un grupo de familiares lo acompañó hasta la comisaría cuando se enteró de su captura clamando por su inocencia. “Si te interrogan no digas nada”, le gritaron sus allegados, indignados por su arresto y furiosos con el personal policial.
Sin embargo, lo que no sabían es que Báez Villalba tenía pedido de captura activa no sólo por ese enfrentamiento a tiros sino también por el homicidio de un vecino que llegaba a su casa, ocurrido en septiembre, del que también se sospecha fue un ajuste de cuentas.
Ese hecho ocurrió el 18 de septiembre de 2025 frente a un domicilio de la calle Las Petuñas al 5300, justo cuando Blas Ramón Espínola (46) se encontraba ingresando su vehículo particular al garaje. En esas circunstancias fue alcanzado por un proyectil disparado a corta distancia que le entró a su humanidad por la región occipital del lado derecho y resultó mortal.
La balacera infernal
La investigación posterior determinó que uno de los autores de los tiros que acabaron con ese vecino fue Báez Villalba mientras el otro, Alan Kevin Emanuel Madrid, había sido detenido pocas horas después del ataque. Pero el joven que permanecía prófugo no se había alejado del barrio ni se había guardado: seguía haciendo de las suyas como si nada pasara.
De hecho, fue identificado como uno de los participantes en ese infernal tiroteo por el control del territorio en el que un hombre de 67 años resultó herido en una pierna sin tener nada que ver con el hecho. Lo que hizo más espectacular ese hecho es que uno de los tiradores contaba con una pistola calibre .9 milímetros chipeada para gatillar ráfagas de balas como si fuera una ametralladora.
Ahora, Báez Villalba quedó imputado en la causa por homicidio agravado del que fue víctima Espínola y por abuso de armas por el enfrentamiento. Todo indica que varios años en prisión le esperan.








