Se expande el Hogar del Dr. Ovando: un geriátrico con servicios que lo posicionan como un hotel para adultos mayores

Comenzó a funcionar en 1982 sobre un lote de 400 metros cuadrados y logró cuadruplicar su superficie con el paso de los años. Sumó prestaciones e innovación hasta convertirse en una residencia modelo: cuenta con depósito de alimentos, lavandería y un gimnasio de kinesiología; ofrece actividades recreativas, servicios médicos y hasta una peluquería.

Ubicado sobre la calle Aristóbulo del Valle 464, el Hogar del Dr. Ovando ya es parte de la idiosincrasia de la ciudad de Castelar sur. Creado hace 43 años, inició su actividad con tan solo 6 residentes y hoy alberga a 70.

El doctor Alfredo Ovando fue un médico de los de antes, enamorado de su profesión, que supo cosechar el amor de sus pacientes y legar a sus hijos el apego por este espacio dedicado a brindar un servicio de asistencia profesional y contención para adultos mayores. Su hijo Gustavo comenzó a trabajar en el hogar en 1987 cuando terminaba la secundaria, a los 17 años. Hoy, en el día de su cumpleaños 56, rememora el trayecto recorrido con nostalgia y orgullo: mamó de su padre la pasión por esta actividad y eligió formarse en Marketing y Recursos Humanos, lo que le permitió darle una impronta diferencial al negocio emulando modelos extranjeros y políticas laborales innegociables: servicio de calidad y transparencia fueron los pilares del geriátrico en todos estos años.

Con el paso del tiempo continuó el crecimiento de la residencia sumando metros cuadrados y servicios, hasta alcanzar el sueño que se materializará en breve con una obra que llevará entre 3 y 4 meses: construir una nueva fachada de 40 metros de largo sobre la calle Aristóbulo del Valle, que tendrá por objeto unificar los espacios que se fueron anexando a la estructura original.

Fiestas patronales en Castelar sur
Gustavo Ovando (de negro en el centro de la foto), en la plaza seca del hogar durante la Fiesta Patronal de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya: uno de los eventos que festeja el geriátrico en conjunto con la comunidad regional

“Esto es un sueño cumplido para mí”, cuenta emocionado hasta las lágrimas Gustavo Ovando en diálogo con Primer Plano Online. “Este hogar es mi pasión”, añade y confiesa que decidió tatuarse en su brazo el nombre de la residencia geriátrica en la que pasa muchas horas por día y a la que le ha dedicado su vida entera.

“Siempre nos diferenció la calidad de servicios y fuimos los primeros en sacar los horarios de visita”, recuerda. Un día le dije a mi padre, ‘no tenemos nada que esconder, así que no necesitamos limitar la llegada de los familiares al hogar’”, se sincera. Desde entonces, la residencia geriátrica permanece abierta las 24 horas del día.

Para dar muestra de su política de transparencia, Ovando hoy abre las puertas de su oficina y expone los logros que inició su padre y que comanda él en persona en la actualidad: en el hogar trabajan 36 empleados en relación de dependencia –muchos de ellos con más de 10 años de antigüedad-  cumpliendo tareas de mantenimiento, administrativos, cocineras, encargadas, asistentes geriátricas, enfermeras y mucamas en tres turnos. Además, otros 20 profesionales pasan semanalmente por el geriátrico para brindar prestaciones médicas y guiar en diversas actividades a los abuelos residentes.

Despensa con acceso independiente para proveedores y cocina integrada: un espacio al que llegan los productos y se preparan las cuatro comidas para los residentes y todos los trabajadores del hogar

En los últimos meses el hogar logró expandirse en metros, prestaciones y servicios. Adquirieron una nueva propiedad contigua para materializar “otro de mis sueños que era tener un depósito de alimentos que prácticamente nos pone al nivel de un hotel”, detalla Ovando. Siguiendo estrictos protocolos de higiene y control de calidad, diariamente descargan allí en forma directa los proveedores de carnicería; granja; huevos; verdulería; mayoristas; productos químicos y todos los insumos necesarios para el funcionamiento del geriátrico.

Además, con la expansión pudieron resolver una de las áreas que siempre constituye un problema para este tipo de emprendimientos: la lavandería. “Si bien contábamos con esa dependencia, hace un tiempo decidimos incorporar a una persona de dedicación exclusiva que opera 5 lavadoras y 8 secadoras, y se ocupa del aseo y planchado de toda la ropa de los residentes, toallas y ropa blanca. Ahora todo luce impecable, no se mezcla ni se rompe, y las “nocheras” se ocupan de distribuir diariamente todo en las habitaciones”.

En la lavandería una experta dedica 8 horas por día al lavado, secado y planchado de toda la ropa de los residentes y del hogar

Finalmente,la frutilla del postre que complementará en pocas semanas más el crecimiento del hogar será la puesta en funcionamiento del gimnasio de kinesiología que permitirá atender en un espacio especialmente acondicionado  y equipado todo tipo de rehabilitaciones de lunes a viernes. “Lo que ahora se hace individualmente, podremos replicarlo con varios pacientes a la vez, sumando profesionales, un consultorio y box de masajes”, detalla el titular del hogar.

En este espacio funcionará en pocos días más el gimnasio de kinesiología con consultorio médico y espacio para masajes

Así es que hoy, sobre una superficie de 1600 , 70 abuelos disfrutan de un “verdadero hogar de puertas abiertas para ellos y sus familiares” donde cuentan con actividades recreativas; terapista ocupacional; musicoterapia; show musicales todos los sábados; yoga; gimnasia y arte que se brindan en dos turnos todos los días de la semana. Además, desde la asistencia médica la residencia ofrece psiquiatría; nutricionista; servicio de emergencias; medicina clínica y kinesiología.

En lo que hace a su estructura edilicia, el hogar cuenta con habitaciones privadas y dobles con baño, cada una  de ellas equipada con un TV plasma y aire acondicionado; computadoras de escritorio de uso común y un piano Yamaha de cola en la sala. Tiene ascensor y en la planta superior ofrece 5 departamentos premium para parejas de residentes. Un dato de color: actualmente un matrimonio que decidió vivir en el hogar se mudó con su perra chihuahua Lupita, que es la mimada de todos los abuelos de la residencia. Dispone además de una plaza seca exterior y hasta ofrece servicio de peluquería.

“Haciendo este repaso de la historia del geriátrico no tengo dudas de que después de haber vivido todas las crisis económicas del país, lo peor que nos tocó atravesar fue la pandemia: la iniciamos con 55 abuelos y cuando terminó todo quedaron solo 28; estábamos prácticamente fundidos y devastados emocionalmente pero así y todo logramos salvar los 24 puestos de trabajo de aquel momento. Estar al frente de este hogar nunca fue fácil, hay que ponerle el pecho todos los días, pero hoy siento que con los logros alcanzados en 2025, la vida me está premiando con creces”, refexiona Ovando.

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