El hombre que la justicia probó que intentó quemar viva a Karina Abregú hace un par de años y que enfrenta en la cárcel una condena a once años de prisión está atravesando un nuevo juicio por tres denuncias en su contra. El motivo: haber violado la restricción perimetral de acercamiento a la mujer que lo había denunciado por violencia de género y que terminó con quemaduras en gran parte de su cuerpo, que aún son visibles.
Se trata de Gustavo Albornoz, quien fue llevado a debate oral y público a cargo del juez Correccional Nº 3 Eduardo Palumbo. En concreto había tres causas contra el imputado, todas por violar la prohibición de acercarse a Abregú. Y si bien se trata de penas menores, que van de 15 días a dos años de prisión (y si no hay condenas previas ni siquiera el castigo es la cárcel), lo valioso del juicio es poner en valor que este tipo de circunstancias dramáticas para las víctimas casi nunca llegan a sentencia. En concreto el delito que se le imputa es el desobediencia.

El nuevo trámite judicial contra Albornoz tuvo una serie de audiencias. En la primera jornada declararon dos vecinas de Karina y familiares directos que detallaron cómo el hombre acosaba de manera intimidatoria a Abregú. Los testigos dieron cuenta de la argumentación que tuvo en consideración la justicia para llevar a cabo el juicio en dos de las causas. En la tercera, la mujer que presentó la denuncia en su momento se negó a prestar testimonio y a presentarse en la sala donde se desarrollaba el juicio. Como se trata de una carga pública declarar luego de haber impulsado una acción judicial, el fiscal Hernán Moyano, a cargo del debate, pidió que sea llevada por la fuerza pública, pero ante la negativa a declarar ordenó su detención, que duró 24 horas.
Luego del debate, en los alegatos, el fiscal Moyano pidió que Albornoz sea condenado a un año y cuatro meses de prisión, que se sumarán a los once que ya cumple por aquel intento de homicidio cuando prendió fuego a Abregú. Era, en rigor, lo máximo que podía pedir porque el tercer hecho no pudo ser probado ante la negativa de la testigo a declarar. Una situación que provocó ira entre las personas que acompañaron a la víctima durante el juicio es que el abogado defensor del imputado, José Luis Somoza, se rio el testimonio de la mujer, con lo cual el juez Palumbo debió para la audiencia para llamarle la atención por ese gesto tomado como una falta de respeto. “Es una fabuladora. Todo es una mentira”, alegó el defensor de Albornoz cuando tuvo que exponer el pedido de absolución de su cliente.
Lo cierto es que a lo largo de estos días quedó probado el raid que padecen las sobrevivientes de violencia de género, cuando logran escapar de sus maltratadores, denunciarlos y quedar expuestas a situaciones de indefensión. Un dato estadístico estremece: sólo en 2017, hubo en Argentina 278 femicidios, de los cuales en 105 regía una medida cautelar de prohibición de acercamiento a la víctima, que pese a todo fueron asesinadas.












