Román Martínez se va a terminar yendo de Morón. Es un hecho que el volante no volverá a integrar el plantel que conduce Walter Otta, algo que cayó como un verdadero baldazo de hielo en el seno de la institución. La preocupación es fuerte: ayer faltó por tercer día consecutivo al entrenamiento y, por más que esta situación se logre zanjar, no será tenido en cuenta para el encuentro de mañana sábado ante Villa Dálmine en Campana.
Según trascendió, el futbolista manifestó su disconformismo con la liquidación de su contrato mensual, que tiene una parte equivalente en dólares. El tema es que cuando eso se firmó la divisa norteamericana costaba $22 y en la actualidad fluctúa entre $38 y 40. Suficiente diferencia, casi el doble, que el volante pretende hacer valer y que la comisión directiva considera no estar en condiciones de enfrentar. De todos modos, luego de asesorarse en Futbolistas Argentinos Agremiados, el sindicato le recomendó que se presente a las prácticas porque sino puede ser pasible de sanciones por parte del club, por incumplimiento contractual.
Pero en medio de esa tensa situación, también trascendió que el jugador hizo conocer su malestar por las condiciones de trabajo y de concentración que hoy por hoy tiene el Deportivo Morón. En rigor, siempre según fuentes de la institución, ya que el ex Lanús no se expresó en público, el futbolista cree que no son las adecuadas para un plantel que tiene aspiraciones de llegar a la Superliga.
“Lamentablemente la relación con la gente se rompió”, confió a Primer Plano Online un integrante de la comisión directiva, que sufre por estas horas al atravesar por esta situación. Además, como si eso fuera poco, Román tiene ofertas para jugar en Ecuador, donde los contratos se pagan en dólares. Las próximas horas serán decisivas.










