Había sido una tarde de relajo para Guillermo (62), protagonista involuntario de una experiencia difícil de olvidar. Pasó el domingo en una pileta de Ezeiza para escapar del calor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en donde vive, y regresaba con su moto, una Kawazaki Z400 con la que adora pasear.
Tomó la autopista Richieri para llegar más rápido a destino. Iba por el carril central a 100 kilómetros por hora cuando de la nada tres motos le aparecieron alrededor con armas semiautomáticas apuntando contra su humanidad. La indicación que le dieron, a los gritos, fue que detenga su marcha de inmediato.
Robo en vivo: volvía de pasar una tarde en la pileta y le cruzaron tres motos para asaltarlo en la Ricchierihttps://t.co/zMxALYKAv8 pic.twitter.com/wBbSkuDmAw
— Primer Plano (@primerplanotv) December 29, 2025
“Me golpearon la rueda delantera con intenciones de tirarme. Como no lo lograron, intenté fugarme hacia la derecha, pero estaban las otras dos motos también con sujetos apuntándome”, reveló la víctima. Toda la secuencia quedó registrada por la cámara tipo Go Pro que tenía colocada en su casco.
“Me llamó mucho la atención que las armas eran idénticas. Fue una emboscada con una coreografía impresionante. Además, a la vista de todo el mundo, lleno de autos a esa hora. Salvo una familia y un muchacho con una camioneta utilitaria, que se quedó a auxiliarme y se puso a disposición, el resto nadie hizo nada”, agregó.
Dos kilómetros antes del peaje del Mercado Central
A Guillermo le palparon el cuerpo para ver si tenía algún otro objeto de valor que pudieran llevarle y le sacaron la mochila en la que llevaba las cosas del día, por caso, la ropa mojada de la pileta. Pero los delincuentes tuvieron una actitud curiosa: desestimaron el celular, no se lo robaron. Todo sucedió alrededor de 2 kilómetros antes de llegar al peaje del Mercado Central, en Tapiales.
Después de eso llegó el malestar por la falta de respuestas del Estado, que además de no cuidarlo lo expuso a nuevos peligros. Fue hasta la comisaría de La Salada (Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora) a realizar la denuncia, pero en esa seccional le informaron que no correspondía, por lo que tuvo que ir hasta la localidad matancera en donde ocurrió el robo.

En todo momento llevado por el muchacho del utilitario, que hasta le compró una botella de agua para asistirlo. Después lo dejó en una estación de servicio porteña y se negó a cobrarle por la amabilidad brindada. “En medio de esta mierda encontré un gesto así que realmente vale la pena destacar”, contó Guillermo.
Otro momento delicado que vivió la víctima fue cuando los ladrones se retiraban: quedó en el medio de la autopista a merced de ser arrollado por algún vehículo. La moto que le robaron está asegurada y ahora arranca el trámite para poder cobrar el dinero que le permita recuperar el rodado.
Los ataques en rutas y autopistas son un problema sin solución para el sistema de seguridad nacional y particularmente para el bonaerense. Los hechos se suceden desde hace ya varios años y no logran evitar que se concreten. Evidentemente no están dando en la tecla para combatir este tipo de delito.









