“Hay que arrancar de cero”. Las palabras pertenecen a Jorge, propietario de la joyería Litsa, ubicada en pleno centro de Morón, a la vuelta de la Municipalidad. Como reveló ayer Primer Plano Online, al llegar a su trabajo el lunes por la mañana, luego del fin de semana largo, se encontró con su comercio vacío: delincuentes se lo saquearon después de ejecutar un boquete desde un local lindero.
“Está abatido”, definió a este medio una fuente de la investigación en curso. Es que descubrió que le llevaron toda la mercadería que tenía a la venta, entre la que había relojes, joyas, oro, y también el dinero en efectivo que guardaba en una caja fuerte, que fue vencida quirúrgicamente para poder acceder. Las imágenes de cómo quedó el negocio son lapidarias.
¿De cuánto se calcula es el monto? Una cifra que se barajó ayer ronda los 350 mil dólares, que además tiene otro drama de fondo: la mercadería no estaba asegurada. “No te la asegura nadie. Lo único que te cubren son los vidrios”, precisó la víctima en conversación con el canal Todo Noticias. Su rostro daba cuenta del mal momento que estaba viviendo.
Este medio pudo saber que hay imágenes de cámaras de seguridad que mostraron la llegada de la banda delictiva hasta el lugar del hecho. Como informó Primer Plano Online, ingresaron tras barretear la puerta de acceso a una escalera que termina en un salón de peluquería y belleza. Ahí rompieron la pared, pasaron al otro lado y se llevaron todo.
“Tenemos Prosegur, que no funcionó, no me llamaron”
La gran duda que fluye todavía y nadie supo explicar hasta el momento es qué pasó con el sistema de seguridad de la joyería. Como el propio Jorge comentó en la charla con la señal televisiva: “tenemos Prosegur, que no funcionó, no me llamaron”. Ese capítulo es ahora otro de los elementos que se intentará develar con la intervención judicial, más allá de las explicaciones que brinde la empresa. La alarma antisísmica, incluso, estaba instalada al lado del boquete. La compañía estaba realizando un estudio interno para poder brindarle una explicación.
Al joyero le llevaron los DVR en donde se almacena la información y cortaron todos los cables internos del negocio. Eso no es obra de improvisados: hay alguien que conocía en detalle cada rincón del lugar, y es otro de los elementos a considerar. Por lo pronto, durante toda la jornada del lunes fue un desfile incesante de peritos intentando capturar huellas y evidencias probatorias. La justicia ya tiene en su poder varias imágenes que pueden ser clave para develar el misterio.

Ayer corrió fuerte el rumor entre vecinos y comerciantes de la cuadra de una posible “entregada”, es decir, que alguien que conoce los movimientos internos haya facilitado la información para ejecutar el golpe. Esa es otra punta que se investiga.
Efectivos policiales estuvieron toda la jornada de lunes recabando testimonios de vecinos y otros trabajadores de las adyacencias. El fiscal Matías Rappazzo, de la UFI Nº 7 de Morón, tiene a su cargo el esclarecimiento del hecho.










