Escenas de profunda congoja y dolor se vivieron anoche en la cochería Pache de Morón en donde familiares y amigos le tributaron el último adiós a Ezequiel Altamira, el adolescente asesinado por una patota que lo atacó mientras esperaba un auto de alquiler para regresar a su casa en Villa Udaondo, en Ituzaingó.
Primer Plano Online se acercó hasta el lugar para tomar un retrato fotográfico respetuoso y a la distancia que permita reflejar ese instante cruel e inimaginable. Sus restos serán sepultados hoy en el cementerio de Morón. El adolescente había nacido el 16 de junio de 2008 y murió este sábado 26 de octubre luego de la golpiza que recibió.
En paralelo a semejante conmoción se conoció anoche el resultado preliminar de la autopsia practicada al cadáver del joven. Fuentes de la investigación precisaron a Primer Plano Online que la causa del deceso fue una fractura de cráneo a la altura de la sien y un coágulo comprimiendo el cerebro que derivó en una hemorragia interna.
“El golpe fue en la región temporal parietal supra mandibular, y eso es lo que le produce el derrame. Esa contusión puede haber sido producto de la patada que le pegan en el suelo o cuando impacta contra el cemento al caer. En el resto del cuerpo sólo hay un raspón en el dedo meñique y otro en la rodilla”, precisaron los voceros consultados por este medio.
De todos modos, haya sido por el cemento o por la patada, en cualquiera de los casos quien lo provocó es el mismo sujeto.
Quién es, por el momento, el único acusado del crimen de Ezequiel Altamira
Como informó Primer Plano Online, el hecho ocurrió en la plaza Parque Hermoso, sobre calle Los Potros y Patricias Mendocinas, a donde Ezequiel se había acercado con sus amigos a esperar un auto que pidió a través de una aplicación para regresar a su domicilio.
El chico, estudiante del colegio Chacabuco, salía de bailar del boliche Cool Site ubicado a pocos metros del lugar, sobre la colectora de la Autopista del Oeste. En esas circunstancias Ezequiel y sus acompañantes fueron atacados por la patota asesina. Sin embargo, según los videos que tiene en su poder la justicia, quien le pega es un menor de edad no punible, porque tiene 14 años, que no actuó sólo sino que estaba con un grupo de cómplices que luego huyeron corriendo.

En cuanto al autor material del hecho, lo único que puede hacer la justicia es dictar lo que se conoce como medida de seguridad, que es el encierro en un instituto de minoridad. Hoy lunes habrá una audiencia en el Juzgado de Garantías del Joven interviniente para determinar en qué lugar cumplirá esa restricción de libertad.
El crimen de Ezequiel demuestra que como sociedad no aprendimos nada después del caso Fernando Báez Sosa
El fiscal Guillermo Rodríguez Rey, a cargo de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº 1 de Morón, dispuso la liberación de dos hermanos que fueron aprehendidos junto al menor. Uno de ellos tiene 17 años y el otro 19, que siguen ligados al expediente aunque sin restricción de su libertad. “Hay más medidas de prueba para profundizar la investigación”, detallaron los voceros. En rigor, se intentará ubicar a los varios sujetos observados en los videos junto al asesino.
La crónica del asesinato de Ezequiel y la muerte en la casa de un amigo
En la secuencia fílmica que este medio compartió con sus lectores se pudo visualizar cómo luego de la brutal golpiza Ezequiel cayó al piso, los agresores le pegan una patada en la cabeza, le sustraen el celular y lo dejan tirado. En medio de semejante escena, sus amigos lo llevaron hasta el boliche del cual habían salido y el personal de seguridad del local bailable convocó al equipo de salud del complejo para que vaya a la plaza a prestarle asistencia al joven.

Allí lo atendieron y Altamira consiguió ponerse de pie por sus propios medios para regresar con sus acompañantes hasta Cool Site, en donde los recogió el vehículo que habían pedido. Se fue a la casa de uno de sus amigos y se acostó a dormir. Sin embargo, nunca más se despertó: en el mediodía del sábado, cuando fueron a despertarlo, encontraron al adolescente en mal estado y a los pocos minutos falleció.
Una rápida investigación a cargo de personal de la DDI Morón derivó en la recopilación de las imágenes de las cámaras de seguridad proporcionadas por el complejo bailable y el Municipio de Ituzaingó. Así consiguieron identificar a los atacantes que definitivamente salieron a matar. También se comprobó que el grupo agresor no habían asistido al boliche.








