La autopsia practicada al cadáver de Matías Leguiza (26), el cabo primero de la Fuerza Aérea Argentina hallado sin vida en su puesto de control en el predio de la Base Aérea de Morón, determinó que fue el disparo que le provocó orificio de entrada y salida en la sien el causal de su muerte.
Como informó Primer Plano Online en la mañana de hoy, la principal hipótesis en la investigación a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez, titular del Juzgado Federal Nº 2 de Morón, con intervención de la Secretaría Nº 5, cuya responsable es Lorena Reynoso, es que se trató de un suicidio.
De todos modos, ya están en marcha una serie de medidas complementarias dispuestas por el magistrado para establecer si hay alguna situación que pueda asemejarse al delito en su entorno. Por lo pronto, la justicia ya dispuso la coordinación con la fuerza para trasladar sus restos hacia Río Tercero, en Córdoba, para que su familia pueda darle sepultura.
La investigación permitió determinar que no hubo participación de terceras personas en el hecho. Los peritos trabajan ahora en la trayectoria y distancia probable del disparo, además de estudios toxicológicos y otros complementarios. También se ordenó el resguardo de las muestras químico-biológicas y de posibles residuos de pólvora en sus manos.
La vaina no fue hallada hasta el momento aunque sí el arma reglamentaria del soldado, que estaba al lado de su cuerpo, sobre su mano derecha, que es con la que gatilló. Asimismo, el juzgado solicitó registros de ingresos y egresos al predio, información sobre la asignación y control del armamento, los protocolos del servicio de guardia y el legajo de salud de Leguiza.
Una familia atravesada por la tragedia
Como detalló este medio, se trata de una familia atravesada por la tragedia. En 2019, un hermano mayor del cabo se había suicidado. Ahora la pesquisa se concentra en el celular del fallecido para determinar si hubo alguna situación que amerite ser investigada. En principio, desde su entorno indicaron que tenía deudas económicas, aunque el dato espera ser especificado por la justicia.
Según la reconstrucción realizada, el suboficial había iniciado su servicio a las 8:30 de ayer miércoles junto con dos soldados voluntarias. Tras regresar del almuerzo, aproximadamente a las 15:15, les indicó a sus compañeras que vayan a dormir la siesta y que él quedaba a cargo del puesto de ingreso que da a Santa María de Oro y Máximo Paz, en Castelar.
“Una de ellas manifestó haberlo visto alrededor de las 15:30, afuera del puesto, fumando y con su teléfono celular”, precisaron las fuentes consultadas. Minutos antes de las 17, ambas soldados despertaron por los bocinazos de un integrante de la fuerza que solicitaba salir del predio y nadie le abría el portón. Allí advirtieron la ausencia del encargado, cuyo teléfono permanecía en el puesto, conectado al cargador.
Luego de buscarlo sin resultados, se comunicaron con la responsable del servicio de seguridad, quien concurrió junto con el jefe de turno. Durante el recorrido, la suboficial encontró el cuerpo en el sector de la caseta de gas, parcialmente oculto respecto de la vista desde el puesto. Las actuaciones policiales consignaron también que, al revisar las cámaras del puesto, se observó al suboficial desplazarse a pie y solo hacia el sector donde fue hallado.











