El juez Ricardo Fraga, que subroga el Juzgado de Garantías N° 6 de Morón, dictó la prisión preventiva de los dos acusados del robo que sufrió el periodista Nicolás Wiñazki en una vivienda en obra en Hurlingham. En rigor, ese fue uno de los hechos delictivos que enfrentan los imputados: suman una colección.
La decisión recayó sobre Héctor Joel De León (25) e Iván Nicolás Covatta (30), quienes habían sido detenidos el pasado 10 de enero en el marco de una investigación a cargo del fiscal Nicolás Filippini, de la UFI N° 8 de Morón, y de la DDI de ese distrito. Ahora, ambos malvivientes, que cuentan con varios antecedentes penales en su haber, permanecerán en situación de encierro hasta el juicio.


Como informó Primer Plano Online, el asalto al reconocido comunicador había sucedido el pasado 5 de enero mientras esperaba la llegada de pintores a una vivienda en obra ubicada sobre la calle Albeniz al 1100 del barrio Parque Johnston, en Hurlingham. Allí, a punta de pistola y luego de descender rápidamente de un Peugeot 308 negro (que luego se comprobó que era robado y circulaba con patente trucha) cometieron el atraco.
A Wiñazki le robaron 300 dólares que tenía en su poder, una mochila con pertenencias personales y una computadora Mac, aunque los ladrones fueron amables: le dejaron su celular, con el que la víctima pudo dar aviso a la Policía de lo ocurrido. Se alejaron, además, cuando se activó una alarma vecinal. Desde entonces se inició una investigación que arribó a buen puerto por varios elementos recolectados a modo de evidencia como cámaras de seguridad, pero también porque los delincuentes no dejaron de robar.
Las dos detenciones por el robo a Nicolás Wiñazki
Lo primero que establecieron los investigadores fue que los ladrones actuaron con un auto “lateado”, es decir, con una patente apócrifa. “El dominio que tenía colocado pertenecía a otro vehículo. Ese Peugeot 308 en el que circulaban había sido robado en Castelar sur el pasado 2 de enero”, precisaron los voceros. Ese hecho fue cometido por dos motochorros que luego se refugiaron en el barrio Jufré de Hurlingham.

Así lograron obtener la identidad de uno de los sospechosos y hasta su lugar de residencia, aunque hubo un hecho que se adelantó a los sucesos y precipitó la intervención judicial en el esclarecimiento: ese coche fue hallado estacionado en Arturo Jaureche y Jorge Newbery.
El fiscal Filippini dispuso el secuestro del rodado y una pericia de la Policía Científica en el interior para obtener huellas dactilares. En paralelo se pudo rastrear la computadora robada al periodista, que arrojó ubicación en una vivienda de William Morris. “La tenía un joven que dijo que se la acercó un vecino para desbloquearla”, precisaron las fuentes.
Con todos esos elementos lograron primero la identificación de De León, quien estaba registrado en la base de datos policial y judicial porque cuenta con antecedentes penales en La Matanza. Y cayó en su ley: fue detenido tras robar a mano armada otro auto en la calle Tambo Nuevo al 1200 a una mujer de 32 años, que derivó en una persecución policial y posterior detención de los sospechosos en la intersección de Roentgen y Ortega y Gasset.
A Covatta, en tanto, lo detuvieron en uno de los 5 allanamientos ordenados por el Juzgado de Garantías interviniente en una vivienda de William Morris. Fue en un domicilio de la calle Pasaje 22 de Mayo, entre El Chasque y Coronel Olascoaga, en donde le incautaron un revólver calibre .32 largo de color gris y con cachas de plástico negras: lo escondía debajo de un colchón como puede verse en el video que ilustra este artículo. Ese arma es tal cual la descripta por Wiñazki, que también identificó a ambos malvivientes en rueda de reconocimiento: a uno por sus ojos color miel.
La colección de delitos que enfrentan
A De León la justicia le imputa una serie de hechos delictivos ocurrida en los últimos meses en Hurlingham y Morón. En la sumatoria hay dos robos agravados por el uso de arma de fuego, la portación ilegal de arma de guerra, hurto simple reiterado en dos hechos y encubrimiento agravado.
A Covatta, en tanto, le enrostra los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede darse por acreditada, tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil y encubrimiento. Ambos tienen algo en claro: una larga temporada en la cárcel les espera.








