El Concejo Deliberante de Morón aprobó por unanimidad el proyecto impulsado por la concejal Daniela Cáceres, del bloque Nuevo Pro Morón, para la instalación de bancos amarillos en espacios públicos del distrito destinados a prevenir suicidios y tender una mano a quienes están atravesando problemáticas vinculadas a la salud mental.
La iniciativa alcanza a las plazas principales, centros de salud y corredores culturales, en donde deberán colocarse las estructuras con señalización visible que incluya frases como “El suicidio se puede prevenir” y “no estás solo, pedí ayuda”. Además, debe contener la línea telefónica de Ayuda para Salud Mental de Nación (0800-999-0091) e información de contacto de los servicios de salud mental del Municipio de Morón.

La propuesta nació en la agrupación ‘Buenos Vínculos Madryn’ y es promovida por la Fundación Enebro a nivel local. Contó también con el aporte de la parroquia Sagrada Familia de Morón Sur, en particular al sacerdote Pablo Aguilar; a la escuela Jesús Maestro; y a veteranos de Malvinas. Y tiene un nombre como emblema: el de Agustín Mercado, el adolescente de 17 años que el pasado 10 de abril se paró delante de una formación del tren Belgrano Sur a metros de la estación Merlo Gómez y murió en el acto.
Los últimos datos hechos públicos a través del Boletín Epidemiológico Nacional siguen siendo alarmantes. En lo que va de 2026 (semana epidemiológica 27, hasta el 11 de julio pasado) ya hubo 272 suicidios y 6544 intentos. El aumento en comparación a años anteriores es exponencial: entre 2022 y 2025 un total de 166 personas se quitaron la vida y fueron 3868 los intentos.

Daniela Cáceres: “que nadie más pase un momento así en soledad”
La estadística sostiene al fenómeno “por encima de lo esperado”, en código rojo de alerta: se notificaron en los primeros 7 meses un promedio de 17,2 eventos diarios relacionados con conductas autolesivas, y las tasas más elevadas se registran en jóvenes de entre 15 y 24 años.
“El anhelo de que nadie más pase un momento así en soledad. Este proyecto no persigue grandes discusiones ni presupuestos, pero tiene el poder transformador de salvar vida. El color amarillo en el mundo representa la prevención del suicidio”, argumentó la concejal Cáceres al defender la iniciativa.
También aclaró que la colocación de estos bancos “es mucho más que una intervención urbana: es enviar un mensaje claro a cada vecino que pasa por ahí”. “Durante mucho tiempo la salud mental fue un tema del que se hablaba en voz baja o con vergüenza. Con estos bancos se busca visibilizar la problemática y tender un puente directo entre quien está sufriendo en silencio y un oído atento que le abra la puerta de la esperanza”, completó.
El recuerdo de Agustín Mercado
La otra mujer que tomó la palabra para fundamentar la propuesta y pedir el acompañamiento del cuerpo fue Luciana Molinas, vecina de Morón sur. No estaba sola: a su lado se sentó la mamá de Agustín. “Su partida me tocó el corazón”, reflexionó entre lágrimas la oradora.
“La razón está en mi propia vida: soy mamá de un hijo con discapacidad y problemas de salud que llegó a sufrir tanto que tuvo 4 intentos de suicidio. Sé lo que es ver sufrir a un hijo y sentir que se le apaga la luz”, contó. Sus expresiones fueron seguidas con un silencio pocas veces antes percibido en el recinto de sesiones.
“Ese dolor que tantos sienten me hizo entender que no podemos quedarnos quietos. Esto les pasa a familias, a chicos, a vecinos, y tenemos la obligación de decirles ‘acá estamos, no están solos’. No son sólo asientos los que proponemos instalar: son una herramienta de vida y prevención”, completó.
Y cerró con la idea de “llevar luz a donde hay oscuridad”, una herramienta para que quien está sufriendo “sepa que puede pedir ayuda” y cómo hacerlo. “Es para honrar a quienes se fueron y cuidar la vida de los que siguen adelante. Nos hace una comunidad más humana”, finalizó Molinas. Un aplauso cerrado marcó el cierre de su alocución.











