Por falta de insumos, algunos centros de salud privados no logran cumplir los protocolos de bioseguridad

En nuestro país comienza a ser moneda corriente que se sumen día tras día profesionales de la salud a la lista de contagiados de Covid-19. «Era esperable» aseguran los propios médicos y destacan que lo importante es que sea progresivo aunque, a las claras, es una situación que los preocupa mucho al igual que la falta de elementos de bioseguridad en centros de salud públicos y privados. Sin insumos de protección se desmoronaría la pirámide de salud y el coronavirus haría un verdadero desastre.

Con un sistema sanitario desmembrado, histórica desinversión, profesionales con multiempleo para poder susbsistir y centros de salud desprovistos de insumos, era de esperar que una situación de crisis sanitaria como la actual llegara para poner sobre la mesa esta acuciante realidad.

En momentos en que el tiempo constituye un bien escaso, la actual coyuntura amenaza con desmoronar la pirámide sanitaria. “Si las enfermedades estivales comunes generan que el sistema de salud se vea sobrepasado, imagínense con lo que ocurre con la aparición de un nuevo enemigo de esta magnitud”, describe Erick Mendoza, secretario general de la Asociación de Médicos de Argentina (AMRA) en diálogo con Primer Plano Online.

Aunque este médico-dirigente se desempeña profesionalmente en el Hospital provincial Mariano y Luciano y de la Vega en el partido de Moreno, su labor lo vincula diariamente no solo con la realidad del sistema público, sino también con las dificultades que enfrentan las clínicas y sanatorios privados de la región oeste.

Consultado por los principales insumos vitales que hoy faltan en la estructura local, Mendoza explica que “obviamente los barbijos 3M que se usan para hacer las intubaciones y tomar los hisopados son importantes, pero escasean acá y en el mundo entero. Pero no podemos resignarnos. para cumplir nuestra tarea con responsabilidad y cuido propio y de los pacientes debemos ser inflexibles y exigir la provisión de barbijos quirúrgicos, camisolines, cofias, zapatos y medidas de higiene que garanticen un marco de bioseguridad”.

Describe que aún las estructuras privadas tienen dificultades para proveerse de estos elementos primordiales y las de menor envergadura atraviesan los mismos padecimientos que el sistema público y no logran cumplir los protocolos exigibles. Sin embargo, las mejores posicionadas por ahora lo consiguen. Mendoza ubica en ese “ránking” al Hospital San Juan de Dios y el Sanatorio de la Trinidad, ambos de Ramos Mejía y la Clínica Modelo de Morón.

El Hospital San Juan de Dios de Ramos Mejía, una de las privadas que está en condiciones de garantizar una prestación responsable

El sindicalista explica que “para el sector privado la cuarentena representa trabajar a pérdida ya que ocasiona el parate de todos los servicios y las consultas que no son urgentes se postergan privando al engranaje de un importante ingreso”.

Mendoza aclara que si bien ejerce actualmente su tarea de médico, por la coyuntura actual no puede desempeñar su rol sindical para inspeccionar en persona que las dependencias privadas del sistema de salud estén cumpliendo debidamente con los protocolos obligatorios. “Solicité en una reciente reunión del comité de crisis ante el ministro de Trabajo bonaerense y ante el Consejo Directivo de la CGT en reunión virtual que me otorguen una excepción para poder salir desde AMRA a verificar, pero aun no recibí respuesta”, explica. En este marco, se sirve de la voz de los delegados para conocer la situación de cada clínica “aunque tenemos representación en los centros de salud mejor dotados y no en los que sabemos que hay faltantes y falencias”, se lamentan el sindicalista médico.

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