Está perfecto que las fuerzas de seguridad detengan a los responsables de las amenazas de bomba que alteraron la paz de la población en las últimas semanas. Es para el aplauso que los sindicalistas que cometieron delitos detrás de la noble tarea del ejercicio gremial de defensa de los trabajadores pierdan sus privilegios y respondan ante la justicia. Ni hablar de la corrupción política de todos los colores y banderías, por cierto.
Ahora, también sería fabuloso que un peligroso personaje como Roberto Juan Aquilino, el todavía agente de la Policía de la Provincia de Buenos Aires condenado por haber abusado de una nena que actualmente tiene 12 años, esté tras las rejas y cumpla con el fallo de la justicia, que lo encontró responsable de las vejaciones contra la menor. Los hechos ocurrieron en la localidad de Agustín Ferrari, partido de Merlo.

Como informó Primer Plano On Line, el ahora prófugo fue sentenciado a cinco años de cárcel por el juez Marcos Lisa el pasado jueves 14 de septiembre. El fallo determinó prisión efectiva por abuso sexual gravemente ultrajante con corrupción de menores. Aquilino está desafectado de la Policía bonaerense con pedido de exoneración, un trámite que, a partir de la condena, seguramente se va a agilizar. Pero en lo formal todavía sigue perteneciendo a la fuerza. Por eso el temor de la familia de Nabi. “Nos sentimos completamente desprotegidos”, indicó Mónica, la mamá de la nena, en conversación con éste medio hace dos semanas. “No va a haber justicia hasta que este hombre esté detenido”, reclamó.
Hasta la realización del juicio, la niña y su familia fueron perseguidos y amenazados y debieron mudarse del barrio en al menos cuatro ocasiones. Ahora iniciaron una campaña de difusión en redes sociales pidiendo colaboración de quien lo haya visto. Para eso publicaron un mail: justicianabi@hotmail.com, o directamente el teléfono del juzgado en caso de que algún ciudadano pueda aportar información: 4483-2297.












