El personaje que más ilusiones despierta en las infancias lo hizo de nuevo. Papá Noel manejó por décimo año seguido un colectivo de la Línea 216 y como ya es tradición por las calles del oeste del conurbano, Ariel Morelli repartió golosinas a grandes y chicos y, principalmente, desparramó sonrisas a su alrededor.
“Es un día especial, pero que lo más importante es que nenes y nenas lo disfruten”, contó el chofer del interno 382. Junto a sus hijos y su sobrina, que hicieron de duendes, y un compañero de trabajo, entregaron las 800 bolsitas que lograron recolectar. Y Primer Plano Online fue parte del recorrido. “Gracias Papá Noel. Lo mejor que me pasó hoy es que me lleves”, le gritó un pasajero mientras el cronista de este medio entrevistaba al conductor.
La expresión en el rostro de Ariel, detrás de la barba y el disfraz característico, es la de un tipo apasionado por lo que hace. Agradece a quienes colaboraron, ya sea vecinos y vecinas que de manera anónima acercaron la ayuda que tuvieron a su alcance, a la empresa y a las familias de sus propios compañeros, que pese a lo difícil del año sumaron su granito de arena para que sean más de 800 las bolsitas a repartir.
La travesía es larga: además del recorrido de hoy, luego de completar su jornada laboral Papá Noel seguirá por las calles entregando fantasía. “Siempre vemos mucha ilusión en los más chicos, que es lo más lindo que hay, pero los grandes también se prenden. La verdad que, a pesar de todo lo malo que se vive, es como que das un respiro, una alegría”, insistió Ariel.
De todos modos, la jornada de hoy tuvo una particularidad inédita en comparación a las anteriores. El uniforme y el espíritu navideño le permitió pacificar una pelea de tránsito entre otro colectivo de la compañía y un automovilista en Castelar, más concretamente en la esquina de Arias y Arrecifes. Papá Noel frenó una discusión entre otro colectivero y un automovilista y todo terminó entre señales de amor y paz.








