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viernes, junio 14, 2024
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Motochorros en nado sincronizado: doble ataque piraña en La Matanza

Asaltaron y arrastraron por el piso a una joven que caminaba por la vereda mientras un vecino era espectador desde el balcón, y entre cuatro le robaron la moto a un joven que paró en un semáforo. Delito sin control y una metodología difícil de prevenir.

Son ataques que duran segundos y que muchas veces resultan mortales. Parecen correr una carrera contra el tiempo y, como si fuera una competencia, acotar el lapso de intervención para evitar reacciones. A plena luz del día o de noche, no importa cuándo. Ni tampoco quién: sólo importa el delito. Y un sello distintivo: la resignación de las víctimas.

Dos robos con escasas horas de diferencia muestran el accionar impune de los motochorros. Las cámaras de seguridad los captaron en ambos casos en La Matanza, pero podría traspolarse a cualquier otro distrito del conurbano. No existe geografía que impida que hagan de las suyas.

El primero de los videos que Primer Plano Online comparte con sus lectores ocurrió en Lomas del Mirador, más concretamente en la esquina de Chiclana y Necochea. Allí, un joven motociclista que circulaba en su rodado fue alcanzado por otra moto, desde donde dos delincuentes lo empujaron para desestabilizarlo.

De inmediato llegó otra moto por detrás, de donde se bajó el acompañante para tomar el vehículo mientras sus cómplices amenazaban al propietario. Una mujer que caminaba por la calle y un automovilista vieron todo en vivo y en directo, sin por supuesto reaccionar ni poder hacer nada frente al robo. Las tres motos con los malvivientes en menos de diez segundos huyeron del lugar.

El otro hecho, también con video, sucedió en San justo, sobre la calle Pampa, entre Cerviño y Miranda. Allí la destinataria de la voracidad delincuencial fue una chica que caminaba sola por la vereda y un testigo privilegiado, que tampoco atinó a intervenir, fue un vecino que estaba en el balcón de su casa.

En esta ocasión fueron tres las motos que intervinieron, es decir, en modo piraña. El ladrón, de gorra blanca, bajó de la parte del acompañante y revolcó a la joven por el piso: tuvo que forcejear tomándola de la mochila logró doblegarla para que entregue el celular, que tenía en sus manos.

De nuevo: menos de diez segundos, correr hasta el rodado y huir con el botín. Y la víctima inmersa en la conmoción, a la espera de entender qué había pasado y contar con la solidaridad de vecinas y vecinos que la asistieron para que pueda seguir rumbo a su casa.

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