Martín Sabbatella ya está lanzado y va por la cuarta: quiere ser de nuevo intendente. “Morón necesita más”, es su argumento principal, en medio de un distanciamiento absoluto con su sucesor en el cargo allá por 2009, Lucas Ghi, luego elegido para administrar la comuna en 2011, 2019 y 2023. ¿Habrá desempate en un mano a mano entre ambos?
“Yo fui 3 veces intendente. Creo que marcamos un rumbo en Morón, un cambio profundo en la cultura política. De hecho, el conjunto de los actores tuvo que intentar parecerse a nosotros para poder competir. Demostramos que podía tener un Estado local eficiente y absolutamente transparente”, manifestó el líder de Nuevo Encuentro.
En una entrevista con Adrián Noriega y Norman Díaz en el programa Primer Plano por canal Somos, de Flow, el dirigente se mostró entusiasmado con las recorridas que lleva adelante por los barrios del distrito. Y reivindica su pasado: “armamos nuestro plan estratégico y ahí tenés los resultados. Iniciamos un camino dejando atrás la estafa cloacal de (el exintendente, Juan Carlos) Rousselot para que Morón hoy tenga 100 por 100 de cloacas y de agua”, recordó.
Martín Sabbatella, sobre la gestión Ghi: “el Gobierno está medio a la deriva”
También enumeró como hechos destacados de su gestión la primera etapa del Hospital Municipal, el traslado del estadio del Deportivo Morón, el programa de asfaltos comunitarios y la urbanización del barrio Carlos Gardel de El Palomar. “Hubo políticas transformadoras en cultura, en educación, en deporte, en política de género que fueron reconocidas internacionalmente”, ponderó.
La primera vez en que Sabbatella llegó a la intendencia fue en 1999. Después, con la famosa tijera promoviendo el corte de boleta, fue reelegido en 2003 y de nuevo en 2007. En esa última elección su primer candidato a concejal fue Lucas Ghi, quien lo reemplazó cuando el jefe político de entonces se fue como diputado nacional. Hoy la realidad es bien distinta y los encuentra enfrentados sin posibilidades de acercamiento, con duras acusaciones de ambos lados.
De hecho, el exmandatario plantea duros cuestionamientos al rumbo de Gobierno local. “Lo que veo es que nos achanchamos, se perdió la brújula de muchas cosas, no hay planificación, no hay conducción. El Gobierno está medio a la deriva”, fustigó. Desde las corazón del luquismo, como respuesta, plantean que el sabbatelismo tejió un plan para destituirlo.











