Luego de casi tres años de investigación, el Juzgado Federal Nº 2 de Morón, a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez, con intervención de la Secretaría Nº 5, cuya titular es Lorena Reynoso, resolvió procesar con prisión preventiva a Macarena Patricia Camila Distefano (30), a quien acusan del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Además, trabó un embargo de 10 millones de pesos sobre sus bienes.

La decisión del magistrado se sustenta en una extensa investigación que incluyó tareas de inteligencia, seguimientos, intervenciones telefónicas, análisis patrimoniales y allanamientos simultáneos realizados en distintos puntos del conurbano bonaerense. Además de toda la evidencia reunida, un punto es central en el expediente en trámite: la joven vecina de Ituzaingó no puede justificar el nivel de vida que hacía público en redes sociales.
La causa contra la influencer arrancó a raíz de una denuncia radicada por la Secretaría de Seguridad del Municipio de Ituzaingó que alertaba sobre presuntas maniobras de comercialización de estupefacientes en torno al domicilio de la joven, sobre la calle Carlos Albarracín al 2700 de ese distrito. Eso fue lo que habilitó el inicio de la investigación que ahora va sumando elementos para corroborar la maniobra.
Según pudo saber Primer Plano Online, investigadores de la Policía Federal desarrollaron vigilancias encubiertas, consultas a organismos públicos y privados, análisis de redes sociales, informes patrimoniales, intervenciones telefónicas y seguimientos sobre domicilios y vehículos para identificar a los integrantes de una organización dedicada al narcomenudeo. Todos los datos condujeron a Distéfano.
El allanamiento y el hallazgo de Tusi en la basura
A partir de los datos recopilados, la justicia ordenó en allanamiento en la vivienda de la influencer, que permitió el secuestro de Tusi, sustancia también conocida en la jerga como cocaína rosa, además de teléfonos celulares, tarjetas SIM, dinero en efectivo en pesos y dólares y otros elementos de interés para la investigación.
La mujer fue hallada en una habitación del primer piso de la finca portando una pistola Glock calibre 9 milímetros, cuya tenencia se encontraba legalmente registrada. Por esas evidencias la joven permaneció dos meses detenida hasta que se fue a su casa con arresto domiciliario.
Sin embargo, la resolución judicial destaca que el procesamiento no se apoyó únicamente en la droga incautada durante el procedimiento. El juez valoró el conjunto de las pruebas reunidas durante casi tres años de investigación, entre ellas los seguimientos que registraron encuentros breves con distintas personas en las inmediaciones de su domicilio, considerados compatibles con maniobras de venta al menudeo.

Uno de los episodios que reforzó la hipótesis investigativa ocurrió durante una vigilancia nocturna. Según reconstruyó Gendarmería Nacional, Distéfano salió de su vivienda con una bolsa de residuos y la depositó en un cesto lindero. Al inspeccionar posteriormente su contenido, los investigadores encontraron recortes de bolsas de nylon con restos de una sustancia pulverulenta de color rosado, elemento que fue incorporado como un indicio más dentro del expediente.
Barrios privados y una vida de “alto poder adquisitivo”
La resolución también hace referencia a otras evidencias obtenidas durante la pesquisa, entre ellas seguimientos que ubicaban a la imputada en distintos puntos vinculados con la investigación, análisis patrimoniales, publicaciones en redes sociales y registros de ingresos a diversos domicilios y barrios privados de zonas como Moreno, Hurlingham, Morón, La Matanza y del Partido de La Costa, además de su Ituzaingó de residencia.
En conjunto, esos elementos llevaron al magistrado a concluir -con el grado de probabilidad exigido para esta etapa del proceso- que la sustancia secuestrada estaba destinada a su comercialización y no al consumo personal. Otro aspecto mencionado en el procesamiento fue la negativa de la imputada a proporcionar las claves de desbloqueo de los teléfonos celulares secuestrados durante el allanamiento, circunstancia que quedó documentada en el expediente.
Antes de su detención, Distéfano mostraba en TikTok e Instagram un estilo de vida de alto poder adquisitivo, con publicaciones sobre viajes, vehículos y artículos de lujo, pese a que la investigación analizaba el origen de sus ingresos.
Actualmente permanece bajo prisión domiciliaria, beneficio concedido por encontrarse al cuidado de un menor de edad. No obstante, esa modalidad de detención no modificó su situación procesal: la Justicia Federal resolvió avanzar con la imputación por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, mientras la causa continúa hacia el juicio.














