“Quedamos en el top diez, conseguimos el noveno puesto, y cumplimos el objetivo que nos propusimos. Es mi primera Copa del Mundo y poder tener este resultado es un sueño del que todavía no caigo”.
Lucas Carballo atiende a Primer Plano Online desde su casa de La Tablada. Nacido y criado en González Catán, este joven que lleva el sello matancero en sus entrañas termina de vivir una de las experiencias más fuertes de su vida profesional: compitió en el torneo internacional que reúne a lo mejor de la pastelería a nivel universal y dejó a nuestro país allá arriba.
Fue parte del equipo Presentación Argentina de Maestros Pasteleros Artesanos (PAMPA), que estuvo conformado por Néstor Reggiani, como capitán, Rubén Darré, especialista en hielo (oriundo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires); Matías Dragún, experto en chocolate (vecino de Caseros, en Tres de Febrero); Lucas Carballo, especialista en azúcar y Mariano Zichert como coach-entrenador. El torneo se llevó a cabo en la ciudad de Lyon, en Francia.

“Soy docente de Pastelería, y dentro de ese mundo, me especialicé en lo que es el azúcar artístico, que es elaborar piezas u obras en azúcar haciendo flores, estructuras, las esculturas que uno quiera. Es algo no muy común en Argentina, pero me perfeccioné porque es una de las ramas de la competencia internacional”, explicó el joven artesano de los postres.
A la hora de la división de roles en el campeonato, Lucas tuvo que elaborar la torta de chocolate, que es la primera de las pruebas que se presenta al jurado. Luego hacer las pequeñas paletas heladas y el postre al plato. ¿Qué les faltó para terminar más arriba? “A nivel mundial, la pastelería europea está muy alta, sobre todo por el nivel de inversión y de entrenamiento con el que cuentan los equipos, que se preparan durante un año únicamente para competir”, precisó.
En el caso de PAMPA, el combinado nacional se pudo entrenar en esta oportunidad durante cuatro meses pero en horarios acotados, ya que ninguno de sus integrantes podía dejar su trabajo. No cobran por participar, sí suman prestigio. Y viajaron a Francia con el apoyo de sponsors que costearon los gastos.
Después de las sensaciones vividas en el viejo continente, a Lucas le esperan nuevos desafíos. En principio, retomar su trabajo particular y también apuntalar de a poco su propio emprendimiento, ese que arrancó en pandemia y todavía no consiguió dedicarle tiempo para hacerlo despegar. Por caso, ofrece sus servicios a empresas, aunque le falta perfeccionar la venta directa de sus productos. “Hay un proyecto que estoy armando con amigos para que la gente pueda comprar y saborear nuestra pastelería”, cerró. 









