El pasado 22 de junio a las 15.45, un sujeto ingresó al Juzgado de Familia Nº 7 y se apoderó de un monitor LED de 21 pulgadas empleado por la auxiliar letrada Beatriz Corrales, que presta funciones en esa dependencia. Tres días después, en la jornada de paro nacional convocada por la CGT, entre las 16 y las 17.30, ese mismo ladrón se dirigió al sector “K” de la planta baja donde funciona un local de fotocopias y un Bapro Net, ejerció fuerza sobre la ventana con un elemento duro y dejó una huella dactilar. Ingresó por un vidrio que se descalzó y se llevó 700 pesos del lugar en monedas y billetes.
La huella fue clave para identificar al malviviente, que posteriormente fue reconocido por empleados y funcionarios de diversas dependencias como el hombre que caminaba por las oficinas en horario vespertino. En base a los datos recogidos con el sistema de personas involucradas en hechos delictivos, el hombre tenía antecedentes recientes y registrado un domicilio sobre la calle Humaita al 1200, en Morón, propiedad que allanada y en donde agentes policiales secuestraron un celular que terminó siendo clave para la pesquisa.
En rigor, en ese dispositivo estaba registrada la búsqueda de un tutorial en la plataforma YouTube, en cuyo título aparecían las frases “cómo convertir tu monitor de pc en tv fácil” y “cómo transformar un monitor de computadora en un monitor convencional lcd.led de cualkier (sic) época”. Con la información de la huella, el teléfono y la descripción del personal judicial, la UFI Nº 5 pidió al juez de Garantías Nº 3 Gustavo Robles que libre la orden de detención al Cristian Gonzalo J, el delincuente en cuestión, que se concretó en una pensión de la calle Mazza al 800, de Morón.
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El arrestado tenía antecedentes por un hurto simple en grado de tentativa por un hecho producido el 17 de abril en La Matanza, y había también recuperado la libertad el pasado 4 de junio por otro robo en la clínica Modelo de Morón. En esa ocasión le había sacado del bolsillo la billetera a un médico y fue detenido por personal de ese nosocomio.
Más allá de la anécdota de un ladrón que camina como si nada por los pasillos de los Tribunales de Morón, lo cierto es que jueces, fiscales y funcionarios judiciales en general reiteran por lo bajo (no es posible por el momento que alguno de ellos se anime a expresarlo en público) que se sienten “regalados”. Si un delincuente a título individual se anima a ingresar a oficinas y ejecutar robos de esta naturaleza, la pregunta es qué pasa en los casos en donde los delitos que se investigan son mucho más graves. Y todo se juzga en el mismo lugar.
Los funcionarios sienten que están a la deriva. Además de la poca custodia en tribunales, el edificio de la Fiscalía General, ubicado a media cuadra, cuenta con menos seguridad aún, y está lleno de armas y de drogas, además de otros elementos de valor para diversas investigaciones.
Por ejemplo, hay solo tres Fiscalías Generales (Morón, Mercedes y Mar del Plata) que cuentan, para el trabajo de sus funcionarios, con el sistema UFED, que es un software de análisis forense utilizado por el FBI y las Policías más avanzadas del mundo. El sistema permite enchufar un teléfono y barrer con toda la información que contiene, desde la ubicación histórica hasta fotos y chats borrados. Esa evidencia digital es clave para la solución de causas, con lo cual, en el caso de perder esa información, hasta podría abortarse el trabajo de meses. Un teléfono incautado es mucho más que un aparato celular.
Cristian Gonzalo J. está con prisión efectiva por estas horas y es posible que se quede adentro por un buen tiempo dado sus antecedentes. La causa está caratulada como hurto simple, por más que en los pasillos de tribunales el personal sepa que no es un delito menor por la perspectiva de dónde se produjo. Mientras, los encargados de impartir justicia siguen expresando el grito sordo por mejores condiciones de trabajo y garantías de seguridad.










