Con la voz inconfundible de Luca Prodan al frente, la banda que nació en Hurlingham logró crear un disco distinto, rebelde y lleno de canciones que marcaron para siempre al rock argentino. Grabado en los históricos Estudios Panda y editado por CBS, el trabajo mezcló punk, reggae, ska y new wave con una personalidad única que rompió todos los moldes de la época.
Pero detrás de ese sonido poderoso también había algo más profundo, la sensación de una generación que quería decir cosas nuevas, vivir diferente y dejar atrás años difíciles en la Argentina.
El álbum trajo canciones que hoy son clásicos absolutos como ‘Los viejos vinagres’, ‘El ojo blindado’, ‘Heroína’, ‘Que me pisen’ y ‘Estallando desde el océano’. Temas que todavía suenan en casas, bares, recitales y reuniones entre amigos, como si nunca hubieran dejado de pertenecer al presente.

La frase en la playa que hizo historia
El nombre del disco nació de una escena simple y casi divertida en Villa Gesell. Mientras los integrantes de Sumo caminaban por la playa, una mujer se asustó por la apariencia desprolija y extravagante de la banda y lanzó una frase inesperada: “¡Están llegando los monos!”.
A Luca Prodan le causó gracia y decidió convertir esa frase en el nombre del álbum. Desde entonces, quedó para siempre ligada a una de las etapas más importantes del rock nacional.
Un disco lleno de canciones que quedaron para siempre: ’Los viejos vinagres’ se convirtió rápidamente en un éxito de radio por su ritmo pegadizo y bailable. ‘El ojo blindado’ mostró la furia más punk de la banda, mientras que ‘Heroína’ dejó uno de los momentos más tristes y emotivos del disco.
También aparecen canciones inolvidables como ‘Que me pisen’, con su mezcla de ska y reggae, y ‘Estallando desde el océano’, considerada por muchos una de las mejores composiciones de la historia del rock argentino.
Detrás de esas canciones estaban músicos que luego se volverían fundamentales para la música nacional, como Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Germán Daffunchio y Roberto Pettinato.

La presentación oficial fue el 9 de agosto de 1986 en el Estadio Obras Sanitarias. Aquella noche quedó grabada como uno de los recitales más recordados de Sumo y terminó de confirmar que la banda ya era mucho más que un grupo de culto.
Este año, a 40 años de su lanzamiento, ‘Llegando los monos’ sigue transmitiendo la misma fuerza, la misma locura y también una nostalgia difícil de explicar. Porque escuchar a Sumo no es solamente volver a una época, es volver a sentir una parte de la historia del rock argentino que todavía late.











