La justicia liberó anoche a Thiago Emanuel Vázquez (21), el joven vecino de Ituzaingó que persiguió a los motochorros que le robaron a su novia frente a su casa y terminó matando a uno de ellos luego de embestirlos con su auto. Al cómplice, que es menor de edad, también le provocó la fractura en una pierna.
Así lo determinó el juez Gustavo Robles, a cargo del Juzgado de Garantías Nº 3 de Morón, quien denegó la detención solicitada por el fiscal Guillermo Rodríguez Rey, titular de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº 1 de ese Departamento Judicial.
Un dato fue clave para la determinación del magistrado: fue el propio acusado quien se presentó por sus propios medios en la sede de la DDI Morón a explicar lo que había ocurrido y ponerse a derecho. Además, la falta de pericias que sean concluyentes sobre lo sucedido, ya que en su explicación el joven describió que no los quiso atropellar, sino que fueron los malvivientes los que lo encerraron con la moto.
Un proceso judicial que continúa
De todos modos, el automovilista sigue sometido al proceso judicial bajo cargos de homicidio simple en un caso y tentado en el otro. Como informó ayer este medio, murió en el acto Marcos Daniel Ceballos (33), quien se reventó el cráneo por la caída, y sufrió una fractura en la pierna derecha su cómplice, D.S.Q. (17), quien fue trasladado en ambulancia al hospital Eva Perón de Merlo, donde quedó internado.

Para el juez Robles “no existen riesgos procesales” que impidan en avance de la causa y las imágenes aportadas por cámaras de seguridad tanto públicas como privadas son evidencias que ya están en manos de la justicia.
Además, el magistrado también afirma que “no se corrobora la hipótesis de la Fiscalía sobre que el imputado cruza su vehículo e interrumpe el paso de la motocicleta en cuestión”. Eso es lo que, en definitiva, habrá que probar con las pericias accidentológicas de rigor. La autopsia del fallecido se realizará hoy jueves.
El robo que derivó en la persecución
El hecho ocurrió el martes por la noche en la esquina de Aguaribay y Haití, del barrio San Alberto, en Ituzaingó, donde cuatro jóvenes en dos motos le robaron a una joven que había ido a comprar a un almacén. Los malvivientes apuntaron y le sustrajeron las pocas pertenencias que tenía en su poder: billetera y documentación, que no fue recuperada. El celular logró esconderlo.
La víctima regresó a su vivienda y le contó a su novio lo que le había pasado. Furioso, el muchacho le pidió las llaves del auto, se subió a su Peugeot 207 y salió en búsqueda de los malvivientes. Cuando había hecho pocos metros se cruzó con un vecino que le comentó que había visto lo sucedido y se ofreció a acompañarlo para indicarle quiénes eran.
Ese fue el comienzo del desenlace fatal, porque Vázquez realizó un trayecto de varias cuadras para intentar ubicar a los motochorros hasta que, finalmente, los encontró. “Son esos”, le gritó su acompañante. En ese momento, cuando el reloj marcaba las 21, arrancó la persecución que culminó en la intersección de San Antonio y Palmar, cuando el rodado fue embestido por el vehículo del justiciero.
Al ladrón fallecido la Policía le incautó de entre su ropa un revólver calibre .22, que quedó secuestrado en la causa judicial. El fiscal solicitó a la jueza del Garantías del Joven Cecilia Drago la detención del menor que viajaba en esa moto, pero la magistrada la rechazó y dispuso que continúe el proceso en libertad. El adolescente tiene antecedentes penales y los cargos en su contra son por el delito robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda.











