Hay momentos que detienen el tiempo y llenan de emoción cada rincón. Eso fue lo que se vivió en el Hogar del Dr. Ovando durante la celebración por los 100 años de Leoncio Medina, un residente muy querido que convirtió por unas horas el comedor del geriátrico en un verdadero salón de fiesta colmado de alegría, música y reconocimiento.
Leónidas cumplió años el pasado domingo y tuvo su festejo en familia; por eso ayer llegó el turno del homenaje de quienes comparten con él cada día: los 70 residentes más los enfermeros, cuidadores, profesionales y directivos estuvieron en torno a una mesa principal engalanada para la ocasión. El salón comedor lucía imponente y festivo: con una gran torta con velas, bengala y el número 100 en dorado, la atmósfera reflejaba el profundo afecto que todos sienten por el agasajado.

El director de la residencia geriátrica de Castelar, Gustavo Ovando, tuvo a su cargo las palabras de inicio de la celebración en las que destacó el valor de acompañar a los residentes en etapas tan significativas. “Para mí es una pasión dedicarme a la tercera edad y cada vez que un abuelo cumple 100 años es un montón”, expresó.
Con las estrofas del ‘Feliz cumpleaños’, el salón estalló en aplausos y palmas al ritmo de la música. Leoncio, luciendo una elegante boina, sopló las velas, coronado por una lluvia de papel picado. Luego, tomó el micrófono para dirigir unas breves pero profundas palabras de gratitud a los presentes.
“Siento una satisfacción muy grande; me parece que todo el mundo me quiere”, confesó emocionado. Sus palabras generaron una ola de calidez en el salón. En respuesta, Ovando reafirmó el compromiso del equipo humano, conformado por más de 60 personas, con el bienestar de cada residente y tuvo palabras de especial reconocimiento para Eliana, una residente del geriátrico de 65 años que espontáneamente se ocupa de asistir a Leoncio de manera cotidiana con dedicación y mucho cariño. “Me compró; para mí es como si fuese el papá que no tengo”, confiesa ella con emoción. “Es muy cariñoso y muy bueno”.
Leoncio, un residente entrañable
Desde el octubre del año pasado, cuando llegó al hogar, Leoncio supo ganarse el amor de todos allí. “Yo esto no lo esperaba, la verdad, ni en la familia pensaba sentirme así”, confiesa este abuelo protagonista de la jornada.
El cumpleañero tiene un hijo y un nieto. Fue policía durante 25 años y recuerda con mucho cariño su paso por esa fuerza en la que prestó servicio.
Entre sus momentos favoritos del día cuenta que después del llamado a desayunar le gusta leer el diario (sin necesidad de usar anteojos): su sección favorita, claro está, son las noticias policiales. Luego llega el momento de la actividad física: tiene sesiones diarias de kinesiología y en el gimnasio disfruta de la bicicleta fija, cumple metódicamente con los ejercicios indicados y es uno de los abuelos más aplicados en este sentido.
Además le gusta andar, conversar y narrar historias: cuentan en el Hogar del Dr. Ovando que tiene una memoria sorprendente y mucha facilidad para explayarse con anécdotas de los tiempos en que trabajaba como policía.
Cuando Primer Plano Online le pidió a Leoncio la fórmula para llegar tan bien a los 100 años, fue directo: “Esa es la verdadera y divina providencia. Lo importante es vivir bien, estoy conforme”, reflexionó y como mensaje para los más jóvenes destacó que “lo mejor es ser buena persona”.

Leoncio Medina cumplió 100 años, muchísimos y muy bien llevados por cierto. Pero lo más destacado es que lleva adelante una vida llena de historias, experiencias y el amor de su familia y de la comunidad con la que comparte cada día dando y recibiendo amor. Pucha que así, “¡vale la pena estar vivo!”.











