La combinación de caída en las ventas con apertura de importaciones, tarifazos y la fuerte suba en las tasas de interés para tomar créditos provoca preocupación en el gremio metalúrgico. El motivo es que muchas empresas deciden discontinuar el proceso productivo y achicar costos o incluso reconvertirse.
En la región oeste, una de las firmas que está en ese proceso es MABE, en Haedo, que en un primer momento planteó dejar de producir lavarropas y cocinas, lo que iba a producir la pérdida de 120 puestos de trabajo. “A través de una negociación con la UOM logramos evitar que cierre totalmente sus puertas y que se lleva las maquinarias para sus líneas de producción. Ahora, el objetivo es evitar que 60 trabajadores queden en la calle”, graficó Sergio Souto, secretario general del gremio metalúrgico, en diálogo con Primer Plano On Line.

Esperan conseguir respaldo del Gobierno nacional para instrumentar alguna herramienta que restrinja la importación de productos de línea blanca, que afecta directamente a la industria nacional. Otro ejemplo que grafica la preocupación del sindicato es la que atraviesa la empresa Sintercal, ubicada en Colón 1053, de Morón, en cuyas puertas los trabajadores instalaron una carpa para reclamar por el despido de un empleado de años y sus compañeros temen que la patronal se imponga políticas de flexibilización.
En rigor ellos creen que la idea del empresario es reemplazar trabajadores con antigüedad por otros que se incorporen bajo otras reglas. Por eso, además de la manifestación en las puertas del establecimiento fabril, hay un cese total de actividades en el proceso productivo. “La situación es compleja, tanto en la defensa de los puestos de trabajo como en la recomposición del salario. Pero estamos en lucha y de pie”, consideró Souto.
Esta situación se enmarca en una paritaria nacional que sigue sin cerrarse. La UOM pretende que ningún trabajador perciba por debajo de los 17 mil pesos, y a partir de ahí un aumento que, aseguran, “no puede ser del 15 por ciento en un contexto inflacionario que sigue creciendo, con pérdida del poder adquisitivo y un dólar que sube”. “Estamos solicitando un incremento superior, con cláusula de revisión en diciembre. El acuerdo al que aspiramos es al menos llegar al 18 por ciento hasta fin de año y luego rediscutir todo. El sector empresario está duro, se niega a ofrecer lo que solicitamos”, concluyó Souto.











