La Universidad de Morón (UM) le entregó el título de Doctor Honoris Causa al juez federal Jorge Ernesto Rodríguez. Ante un Salón Auditorio que lució colmado, con más de 600 personas presentes, la emotiva ceremonia sirvió para distinguir a un hombre que se formó en la institución: es el primer graduado de esa casa de estudios que recibe la máxima distinción otorgada por la entidad académica.
En la mesa principal, sentados en el escenario junto al homenajeado, estuvieron el rector de la UM, Norberto Porto Lemma; el decano de la Escuela Superior de Leyes, Pablo Navarro; y el juez de La Matanza Franco Fiumara, amigo personal de Jorge Rodríguez.
Si bien agradeció contar con semejante marco, en un tramo de su discurso el magistrado se emocionó particularmente al mencionar a su familia “ensamblada”. Ponderó que lo acompañen en ese momento su esposa Gabriela, su exesposa Cristina (ella es docente de la casa de estudios), a su hermana Alicia y a sus hijos, “todos egresados de la Universidad de Morón”.
Entre las varias personalidades que asistieron estuvieron el expresidente Eduardo Duhalde; los intendentes Lucas Ghi (Morón); Damián Selci (Hurlingham); Fernando Espinoza (La Matanza); Mariel Fernández (Moreno); Rodrigo Aybar (Tres de Febrero); Gastón Granados (Ezeiza); los exjefes comunales Martín Sabbatella (Morón) y Alberto Descalzo (Ituzaingó).
Asimismo, fueron parte del auditorio el ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci; presidente del Colegio de Magistrados de la provincia de Buenos Aires, Matías Rappazzo; el diputado nacional Cristian Ritondo; el senador provincial Sergio Berni; el diputado bonaerense Agustín Romo; concejales de varios distritos de la región, dirigentes sindicales y empresarios.
Por qué la distinción a Jorge Ernesto Rodríguez
A la hora de argumentar los motivos que llevaron a la casa de estudios a distinguir a Jorge Rodríguez, las autoridades de la UM narraron cómo fue el proceso para llegar a reconocer a un hombre “que no tiene contradicciones”.
El rector Porto Lemma, por caso, arrancó su discurso con una chanza: “yo no sé cómo tuvo tiempo de administrar justicia con todo lo que hizo, ja”. Además, lo definió como una “personalidad noble, llena de humildad y principalmente siendo buena gente, como lo es”.

“Cuando se inició el proceso de dar este título todos coincidimos en que se trata de una persona que no tiene contradicciones. Es el primer graduado de esta universidad que recibe esta distinción, lo que representa un acto de plena justicia. Es una gran oportunidad para que lo abracemos y le digamos cuánto lo queremos”, se sinceró en sus palabras.
A su lado Pablo Navarro, decano de la Escuela Superior de Leyes, afirmó que “reconocer al doctor Jorge Rodríguez con la titulación más importante que una universidad puede dar es también hablar en nombre de una comunidad que fue creciendo desde hace más de 65 años”.
“Jorge es parte de nosotros y lo que estamos haciendo hoy es devolverle parte de lo que él nos dio. Muchos de ustedes tienen la responsabilidad de cambiar vidas, y cuando uno cambia vidas con los valores que esta universidad inculca, vamos hacia la construcción de la paz. “Esto es un acto de absoluta justicia y llega en un momento donde aún él tiene mucho para dar todavía desde esa convicción que siempre mostró: la justicia es servicio”, completó.
La emoción de Jorge Rodríguez: “un reconocimiento que llega al corazón”
El juez federal recordó en su alocución diversas etapas de su vida profesional y personal y se sinceró al comenzar: “cuando las cosas se hacen desde el corazón, como es mi caso, se excluye a la razón. Por eso cuando me dijeron que iban a entregarme el Honoris Causa me hicieron ver que hubo cosas buenas en el camino”.

Al iniciar sus palabras mencionó particularmente a Franco Fiumara, amigo personal y “un gran juez” de La Matanza en la actualidad, y a Matías Rappazzo, quien comenzó trabajando con él por recomendación del padre, el ‘Bocha’ Luis Rappazzo, para quien pidió “un fuerte aplauso” en su memoria.
“Me parece que el mérito mío fue haber acertado en la elección de determinada gente que, el tiempo demuestra, no me equivoqué. Esa es una virtud que me la ha dado Dios, para cruzarme con personas de bien. Este reconocimiento va más allá de lo académico: llega al corazón”, continuó. En ese instante nombró a sus padres, que ya no están. “Soy hijo de zapatero: en esa época no había antecedentes de que alguien así llegara a abogado”, recordó.
“Cuando me ofrecieron juez federal reuní a la familia y le dije que necesitaba del acompañamiento y la paciencia. Le restamos mucho tiempo a la vida familiar y me bancaron para poder llegar hasta acá”, valoró. “El Honoris Causa es el principio de más responsabilidad hacia adelante”, acotó en medio de una “profunda emoción” ante tanto acompañamiento. “No tendría sentido este acto si no estuvieran ustedes ahí acompañando”, concluyó el magistrado.

El juez eligió una historia que lo identifica para cerrar su alocución. “Terminaba la guerra y un soldado le pidió a su capitán ir a buscar a su amigo, que estaba en la trinchera. ‘No vayas, está muerto’, fue la respuesta que recibió. El soldado desconoció la orden y fue a buscarlo: lo levantó, lo cargó y lo llevó. Cuando llegó a destino, efectivamente su amigo estaba fallecido. El capitán le reprochó la conducta, y el soldado le contestó: ‘no mi capitán. Cuando llegué estaba vivo. Mi miró a los ojos, me abrazó y me dijo: te estaba esperando. A todos, gracias por venir”, finalizó.
La trayectoria profesional y académica de Jorge Ernesto Rodríguez
Es abogado y escribano, ambos títulos obtenidos en la Universidad de Morón en el año 1977. En 2016 obtuvo el título de doctor en Ciencias Jurídicas por la Universidad Nacional de La Matanza tras defender su tesis doctoral titulada ‘El paradigma del juez en la praxis jurisprudencial ambiental y la accesoriedad administrativa’, que fue calificada con 10 sobresaliente.
Su formación profesional se complementa con numerosas actividades de actualización y especialización en derecho penal, derecho procesal penal, derecho ambiental, narcotráfico y administración de justicia.
Su trayectoria judicial comenzó a los 24 años, cuando se desempeñó como secretario penal del Juzgado de lo Penal N° 4 de Morón. En 1984 fue designado defensor oficial a cargo de la Defensoría Oficial de Pobres y Ausentes N° 4 de Morón. En 1987 asumió como titular el Juzgado de primera instancia en lo Criminal N° 11 de Morón. En 1994 fue designado juez federal, y asumió la titularidad del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 2 de Morón, cargo que todavía ocupa.
Su experiencia también trascendió las fronteras nacionales. En 1996, fue invitado por el Gobierno de los Estados Unidos a participar en encuentros sobre crimen organizado y narcotráfico auspiciados por el FBI y el Departamento de Estado. En 1999, mantuvo reuniones con autoridades judiciales y policiales italianas en el marco de investigaciones sobre tráfico internacional de estupefacientes. En 2012 fue invitado a jornadas de intercambio y análisis sobre investigaciones financieras organizadas por la DEA.

El capítulo académico de Jorge Rodríguez comenzó en 1981 en la Universidad de Morón en la cátedra de Derecho Criminal Penal 1. A lo largo de los años amplió su actividad educativa a las asignaturas de Derecho Penal 3, Leyes Especiales en la Formación Jurídica de la Licenciatura en Criminalística, así como Política Criminal en la Licenciatura en Seguridad. También participó en diversas actividades de capacitación destinadas a magistrados, funcionarios judiciales y fuerzas de seguridad, contribuyendo a la formación y actualización de profesionales vinculados con la administración de justicia.
Fue asesor académico en Derecho Penal del Consejo de la Magistratura bonaerense, e intervino en evaluaciones y concursos para cargos judiciales y concursos docentes. En 2011 fue designado director ad honorem del Instituto de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Matanza, institución en la que en el en el 2015 asumió como titular de Derecho Ambiental en los Recursos Naturales. Actualmente, su trayectoria académica incluye también la Dirección de la Cátedra Abierta de Seguridad.
También fue parte de debates institucionales sobre reformas legislativas vinculadas con la excarcelación, estupefacientes y secuestros extorsivos, además de narcotráfico, adicciones, seguridad, trata de personas y protección ambiental. En 2010 fue designado presidente de la Comisión de Estudios Legales de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Su destacada trayectoria ha sido reconocida con importantes distinciones. En 1996 recibió el Diploma de Honor del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. En 2011, el reconocimiento a la dedicación docente otorgado por la Universidad de Morón y, en 2015, el Premio Anual 2014 a la excelencia en la función pública.











