Increíble historia de cómo cayó uno de los acusados del crimen del penitenciario Javier Ávalos en José C. Paz: lo detuvo un equipo especial de la Policía bonaerense que le venía siguiendo los pasos. Se trata de Dylan Román Taboada Munitz (18), quien tenía orden de captura nacional e internacional dispuesto por la justicia.
“Estaba rindiendo materias. Iba cada tanto al colegio y como había aprobado el examen anterior hoy (por ayer) era el día que tenía que firmar para pasar al Secundario. Entonces se montó una guardia encubierta y se lo detuvo cuando se presentó”, precisaron fuentes de la investigación consultadas por Primer Plano Online.
Así, como se lee: cayó en las puertas de la Escuela Secundaria Técnica N° 2 de José C. Paz. Cuando el personal de la Superintendencia de Delitos Complejos y Crimen Organizado lo abordó, el joven brindó otra identidad, aunque al ser requisado tenía en su poder una licencia de conducir a su nombre.

Taboada Munitz quedó de inmediato detenido, a disposición del fiscal Daniel Moccia, titular de la UFI N° 23 de Malvinas Argentinas bajo cargos por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por haber sido cometido en poblado y en banda. Se espera que la indagatoria se produzca en la mañana de este jueves.
Quién era Javier Ávalos, el penitenciario asesinado en José C. Paz
Alicia Alcaraz es la viuda de Javier Ávalos y atendió telefónicamente a Primer Plano Online para contar quién era su marido, al que extraña horrores. “Siempre serás el adiós más doloroso que apagó mi vida. Guardame un rinconcito allá en el cielo, que cuando me toque estar contigo de nuevo te contaré lo difícil que fue mi vida sin ti”, dice un cartel que tiene como foto de perfil en su WhatsApp.
Fueron pareja durante 16 años y desde hacía 9 estaban casados legalmente. Tenían 6 hijos en total: tres de él de su primer matrimonio en Chaco, otras dos de ella y uno en común, el más chico de la familia ensamblada que conformaron. El hombre trabajaba en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz y todos los días sigue recibiendo mensajes de sus compañeros y superiores jerárquicos para “recordar lo buena persona que era”.
Asesinaron a un agente penitenciario que resistió el robo de su moto en José C. Pazhttps://t.co/lgJo81fiE7 pic.twitter.com/qP6BDpDpyX
— Primer Plano (@primerplanotv) February 16, 2026
La noche del 15 de febrero Ávalos no estaba haciendo delivery, como trascendió inicialmente: estaba llevando a su hijastra hasta su casa de General Pacheco, en Tigre. La chica había ido a su barrio de infancia, Cuartel V, en Moreno, a realizar trabajos de peluquería. Y como se hizo tarde él se ofreció a llevarla para que no gaste dinero en un auto de aplicación. La moto a la que se subieron la había sacado dos días antes del concesionario.
“Nosotros hacíamos repartos, pero esa noche no, estaba llevando a mi hija. Lo que me contó ella es que frenaron en el semáforo, lo emboscaron y él no se resistió en ningún momento: saltó de la moto y entregó todo. Uno de los atacantes agarró del pelo a ella para sacarle la mochila y ahí él sacó el arma para defenderla. Entonces le dispararon”, contó Alicia.
Dos meses de un crimen impactante
Ayer miércoles 15 de abril se cumplieron dos meses del crimen ocurrido en la intersección de Gaspar Campos y Ruta 197, de José C. Paz en el intento de robo de su moto. El rodado no se lo llevaron, pero sí las mochilas de Ávalos y de la chica, en donde llevaba sus productos de peluquería. Paradojas del destino: en diciembre le habían robado la moto a la esposa del penitenciario en ese distrito, por lo que cambiaron de zona y empezaron a hacer repartos de Pedidos Ya en Tortuguitas.

Javier había ingresado en 2009 al Servicio Penitenciario Federal. Oriundo de Barranqueras, en Chaco, poco después de reclutarse fue enviado al conurbano, donde conoció a Alicia y arrancó una nueva vida. “Lo recuerdo todos los días. Era una gran persona, de enorme corazón. Y dio su vida por la familia, algo que siempre nos dijo”, concluyó su viuda.
Además del flamante detenido, la causa tiene otros tres sujetos con orden de captura acusados de haber participado en el crimen del agente: Dylan Carrizo (21), alias ‘Pipo’, Julio Fabián González (22) y un adolescente de 15 años cuya identidad ni iniciales pueden ser publicadas, aunque sí su apodo: lo conocen como ‘Lolo’.
En el expediente judicial está plasmada una frase que provoca escozor: una hora después de matar a Ávalos, el menor de los implicados fue a un kiosco a comprar una botella de bebida alcohólica. Estaba visiblemente excitado y lanzó: “vengo a comprar un champagne para festejar la muerte de un policía”.










