La siguiente es la crónica de lo que sucede todos los días, y cada vez con mayor asiduidad, en distintos barrios del conurbano bonaerense. El hambre no espera y las necesidades de la población son cada vez más, a punto tal que Primer Plano Online titula este artículo con la palabra vergüenza porque fue el pedido que percibió en esa fila, interminable por momentos. “Preferimos que no nos filme porque no queremos que nos vean acá”, exclaman por lo bajo quienes esperan por un plato de comisa.
En la calle José Manuel Estrada al 200 de Haedo los mosquitos son un verdadero arsenal. Atacan sin medir y se relamen al ver a medio millar de personas reunidas en una hilera que ocupa la vereda. “Más de 550 hombres y mujeres vienen a buscar un plato de comida a la noche, de lunes a viernes. La necesidad ha crecido en los últimos meses porque también han cerrado algunos comedores, entonces cada vez viene más gente”, narró Cecilia, jefa de los voluntarios los días lunes, en el lugar.
La obra solidaria pertenece a Casa de Jesús, ambas entidades que dependen de la Parroquia La Sagrada Familia, cuyo sacerdote es Mariano Del Río. A la mañana también pasa gente a buscar bolsones de alimentos para preparar en sus casas (quienes tienen un techo bajo el cual estar). “Entregamos 250 bolsas por semana”, detalló Cecilia. Son más de 200 voluntarios divididos en distintos turnos que colaboran con la distribución.
El plato de anoche era un salpicón con papas, fideos, carne, zanahoria, con pan y postre. Se entrega la ración que completa un plato hondo por persona para comer ahí o se pone la porción en algún recipiente que trae cada comensal en caso de querer llevárselo para comer en otro lado. En ese contexto, Cecilia dejó una reflexión que le duele expresar: “cada vez cuesta más dar un plato de comida”. Afirma que tienen stock de mercadería hasta el viernes.

Hay un dato duro de la realidad: desde diciembre cerraron comedores y merenderos de organizaciones sociales y políticas en la región, producto del corte de entrega de alimentos desde Nación. La iglesia sostiene su obra con el aporte de comerciantes y particulares tras la decisión del Ministerio de Capital Humano de canalizar la ayuda social a través de Cáritas. Pero aún así los temas de la burocracia hacen que no alcance, y que el futuro de corto plazo sea incertidumbre.
En una recorrida por el lugar Primer Plano Online detectó la presencia de algunos efectivos de la Policía custodiando la zona. Es que cuando la comida se acaba y hay que decir que no hay más el clima “se pone espeso”, reconocieron desde la organización. Incluso también hay peleas cuando algunas personas se adelantan en la fila. Se percibe allí a gente que se cayó del sistema hace rato y otros a quienes les agarró la mala recientemente. Como sea, unifica el hambre.
Está claro que la realidad social es producto de malas gestiones gubernamentales pasadas y el ajuste del presidente Javier Milei, que con una insensibilidad que deja entrever cada vez que se refiere al tema avala el recorte en la entrega de alimentos en su afán con cortar con la intermediación y en busca de llegar al déficit cero, aún a costa del sufrimiento colectivo.











