Juan Pablo Romero Barenghi tiene 51 años y es egresado del colegio Don Bosco de Ramos Mejía. Desde octubre de 2024 su vida se convirtió para siempre: a partir de un cansancio permanente que sentía en su cuerpo se hizo una batería de estudios y los médicos le confirmaron un cuadro delicado de salud, con el cual batalla desde entonces.
El muchacho padece Leucemia Mieloide Aguda, un tipo de cáncer de la sangre y de la médula ósea que avanza de forma rápida y que está caracterizado por la producción descontrolada de células mieloides inmaduras. De entrada supo por los médicos que era un paciente de alto riesgo, tal como lo indica su historia clínica. Y si hay algo que no dejó de hacer jamás es dar la batalla.
“Durante estos casi dos años atravesó internaciones, quimioterapias, tratamientos muy intensos, hasta un trasplante de médula que nos devolvió la esperanza tras la donación hecha por uno de sus hijos. Pero, lamentablemente, 6 meses después la enfermedad volvió. Intentaron un tratamiento de Infusión de Linfocitos sin éxito. Hoy existe una nueva posibilidad”, reflexionó su comadre en conversación con Primer Plano Online.

Desde que la patología volvió, y mucho más agresiva, Juan Pablo carga con un cuerpo “fatigado y al límite”. Inició, entonces, una serie de tratamientos paliativos para tener calidad de vida y actualmente se encuentra internado en la Fundación para Combatir la Leucemia (Fundaleu), excelencia médica en la materia. Ahí fue donde uno de los profesionales que lo asiste le abrió la esperanza a la que familiares y amigos se aferran.
“Le comentaron de esta droga llamada Revumenib, de laboratorio Syndax Pharmaceuticals, que se elabora en Estados Unidos. Son tres dosis que se tiene que inyectar, pero cada una cuesta 100 mil dólares. Juntamos el dinero y se pudo aplicar la primera, pero la segunda tenía que aplicársela en septiembre y no logramos juntar el dinero. Por eso estamos pidiendo ayuda”, agregó la comadre de Juan Pablo.
La negativa de OSDE a brindarle cobertura
OSDE, la obra social con la que cuenta Romero Barenghi no cubre el tratamiento porque es una droga que no está aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La propia Fundaleu recomienda y solicita su adquisición como “uso compasivo” debido a la complejidad del cuadro clínico. “Y Juan Pablo no tiene tiempo para esperar un amparo judicial”, aclararon desde su entorno.
La campaña para juntar los fondos ya lleva recaudados 147.100 dólares. Con eso cubrieron la primera aplicación y todavía no llegaron a la mitad de la segunda, pero nadie se rinde en la búsqueda. La página con toda la información del caso y la manera de colaborar puede verse en https://unidosxjp.com.ar
Además, si alguien quiere sumar la firma para adherir a la campaña hay otro link posible: https://c.org/D6zpbGjqQC
Mientras pasa sus días internado y monitoreado, Juan Pablo sigue trabajando de manera remota. Es ingeniero en sistemas y aporta sus conocimientos en ventas para pasar el tiempo con la menta ocupada. En paralelo, sus allegados y conocidos recurren periódicamente a Fundaleu a donar sangre y plaquetas, otra forma de solidaridad que también salva vidas.











