La directora de la Escuela Secundaria N° 6 de Ituzaingó, Mariana Guil, reclama a las autoridades del área de Educación de la provincia de Buenos Aires que la restituyan en el cargo del cual fue apartada en abril pasado como una manera de ponerla “a resguardo” luego de una serie de episodios de violencia vividos en el establecimiento educativo.
Para hacer un breve repaso de la situación, en abril pasado durante semanas caóticas de múltiples denuncias sobre amenazas de tiroteos en colegios, la educadora fue apartada de su cargo al frente de la institución como parte de una medida contemplada en el artículo 104 del Estatuto Docente, que otorga la facultad de destinar un nuevo lugar de trabajo a un docente que se encuentre en peligro.

“Su vida está en riesgo: fue amenazada ante cámaras de televisión, tiene custodia en su vivienda y la mujer que la intimidó ahora está privada de su libertad”, detallaron los voceros consultados en aquel momento. A Guil la amenazó la madre de un estudiante de la escuela que fue encontrado con una manopla en el aula y que, cuando la directora y una asistente social fueron a informarle a su familia que no podía asistir más a clases y que iba a tener educación de manera virtual, fue amenazada y golpeada por la madre del alumno.
“No fue separada del cargo. La decisión es preservarla porque no se puede aceptar de ninguna manera lo que pasó y la violencia inusitada que se desató en los últimos días”, completaron los voceros consultados. El tiempo transcurrió, la agresora fue condenada a 9 meses de prisión de cumplimiento efectivo y se encuentra privada de su libertad en su domicilio con permiso para salidas transitorias, siempre con pautas de conducta. Por eso Guil pide volver a su cargo.
El planteo de la directora y la respuesta de Provincia
“Estoy mandando cartas documento a la Dirección del Nivel Secundario de Provincia, a la Dirección General de Escuelas, a mis superiores jerárquicos, como son la jefa Distrital y Regional, solicitando -a través de una abogada que tuve que pagar- volver a mi cargo. Que me restituyan por haber sido yo la víctima de una situación que la justicia ya dictaminó. Mi compañera asistente social ya fue restituida a su cargo y está trabajando en la escuela”, enfatizó Guil en conversación con Primer Plano Online.
En su interpretación, que no la hayan repuesto en el cargo “es discriminatorio hacia mi persona”. “Si bien nuestros superiores no nos dejan, yo hice la denuncia de lo ocurrido porque el fiscal sino podía procesarme a mí por encubrimiento. Creo que es el único caso en toda la Provincia que termina en condena, y creo que por eso no quieren que vuelva a la escuela: por actuar como corresponde”, agregó. Las superiores directas de Guil son la jefa de Inspección Regional, Eliana González de Martino, y la jefa Distrital de Ituzaingó, Verónica Ramírez.
En una nota firmada por Karina Prandi, subdirectora de Gestión Institucional de la Dirección Provincial de Educación Secundaria, las autoridades bonaerenses rechazaron el recurso de revocatoria presentado por Guil y decidieron mantener la medida de servicio provisorio “hasta tanto se repongan las condiciones institucionales que garanticen el ejercicio pleno de las funciones directivas”. Es decir, seguirá “a resguardo” por lo menos por lo que resta del año.

“Es una decisión política que me está revictimizando. Como la familia que generó violencia está en la escuela, yo que hice lo que corresponde no puedo estar en mi lugar de trabajo. Me tienen en una oficina como escondida y en penitencia. Yo soy víctima y cumplí con mis funciones. Me discriminan por haber denunciado”, cerró Guil.
En Ituzaingó es el único caso que existe sobre el cual se mantiene vigente el artículo 104, que fuentes del área de Educación bonaerense aclararon que “no es una medida de castigo sino de resguardo”. “Hay una decisión de cuidar a los docentes y la Provincia no les suelta la mano, los protege. Las amenazas fueron hacia ella, no a la asistente social. Si volviese a la escuela y ocurre algún incidente toda la comunidad educativa está en peligro”, cerraron.











