Una docente que da clases en siete escuelas a las que llega en colectivo se quejó, a través de un video que se hizo filmar, de haber tenido que esperar por una hora la llegada del transporte para trasladarse a sus destinos laborales.
“Esto no tiene nada que ver con el señor chofer, que debe estar haciendo muy bien su trabajo. Hace una hora que estoy esperando el colectivo. Trabajo en siete escuelas, y esta línea me lleva a mis siete escuelas. Hace 25 años que soy usuaria de esta línea, y quiero decirles a todos ustedes que a todos nos pasa lo mismo y no hacemos nada”, arrancó manifestando la educadora.
Su alusión es al recorrido de la 182, perteneciente a la empresa Metropol, particularmente en ramal D, El Palomar por Villa Basso. “Estoy harta. Voy a elevar la queja a la Comisión Nacional Reguladora de Transporte (CNRT). Y les pido a todos ustedes que hagan lo mismo, porque esto es una vergüenza”, cuestionó la mujer.
La docente que esperó una hora el colectivo: “lo que ejerce esa empresa es un monopolio”
La educadora continuó su reflexión ante el resto del pasaje. “Enseño economía en la escuela, y lo que ejerce esa empresa es un monopolio. ¿Saben por qué? Porque no tienen competencia. Ese es el monopolio: cuando una empresa le ejerce y no tiene competencia”, enfatizó.
“Hagan la queja, porque esta empresa, que tiene un montón de transporte de otras líneas, está abusando de los pasajeros. No puede ser que tengamos que vivir, esto es lo que estamos viviendo. Una hora esperándolo. Disculpen, pero no doy más”, cerró su exposición.
El relato de esa usuaria, expresado desde el llano y desde la convicción de estar siendo sometida a un servicio que no responde a sus necesidades pero que no puede cambiar porque es el único, refleja la situación que atraviesan muchas compañías transportistas: la ecuación económica no les cierra y recortan unidades en las calles.
Además, también expone algo que a esta altura resulta insólito: en épocas en que la tecnología hasta tiene la capacidad de informar a qué hora llega el colectivo, el Estado decide no controlar si se cumple o no con esa obligación de parte estas firmas monopólicas que operan en el sistema, lo que se traduce en que cada vez se viaje peor.








