El juicio por el crimen del camionero Facundo Barreto en William Morris tuvo su primera e intensa jornada de debate ante los jueces del Tribunal Oral Criminal Nº 5 de Morón. Luego de cuatro horas de exposiciones en donde la mayoría de los testimonios condujeron a clarificar cuál fue la dinámica del hecho, los magistrados decidieron suspender la audiencia prevista para hoy y dejar todo para mañana miércoles, con el último de los testigos que falta declarar y los alegatos de las partes.
Incluso, tal vez el imputado Sandro Fabián Fernández haga uso de su derecho a contar su versión, dado que ayer no declaró pese a que estuvo presente en la sala. Según pudo reconstruir Primer Plano Online, quedó claro que el acusado viajaba en un vehículo con Gaetano Testa, quien tocó la bocina para poder avanzar sobre la calle Albariños, casi esquina Minoguye, dado que un camión obstruía la calle. Era el que conducía ese camión era Barreto, que intentaba una maniobra para poder estacionarlo.

Ahí Fernández bajó del coche, se acercó a la víctima, que estaba acompañado por Ramón Galarza, e increpó a ambos con la pregunta «¿se creen dueños de la calle?» Luego de una breve discusión se alejó y, según declaró el acompañante de Barreto ante el tribunal, vio volver al asesino a los pocos minutos con el arma. “Me apuntó, disparó dos tiros al cielo, otros dos al piso, luego apuntó a Facundo y le tiró”, fue el relato de Galarza, testigo presencial del asesinato.
Su narración quedó corroborada con las pericias que determinaron cómo murió Barreto. El camionero se defendió del ataque poniendo sus brazos en posición de guardia, tomando términos boxísticos. Ahí Fernández le tiró dos balazos, de los cuales uno ingresó por el antebrazo izquierdo, lo que explica la dinámica de la balacera, y el otro en el pecho. Murió posteriormente en el Instituto Güemes de Haedo, donde había sido trasladado de urgencia. También declaró una testigo que vio al asesino con el arma.
El delito que se le imputa a fernández es homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, que tiene una pena de 8 a 25 años. La fiscal de juicio, Paula Salevsky, tendrá a su cargo valorar los hechos y pedir la condena para el imputado, algo que ocurrirá en la jornada de mañana miércoles. También harán lo propio los abogados, tanto de la querella, Yamil Castro Bianchi, como del acusado, Sergio Loto. Hay también otros hechos que pueden ser considerados como factores para aplicarle una pena mayor al asesino: el hecho de que se fugó a Uruguay ni bien cometido el crimen, y que el arma homicida nunca apareció.











