Si querés pasar un rato divertido tenés que seguir la cuenta de Johanna Muñoz en la red social Instagram (@shohamunoz). La joven vecina de la localidad de La Reja, en Moreno, sube a diario la evolución del trabajo que decidió emprender por su cuenta para hacerle un regalo personalizado a su hija: la habitación propia a estrenar el próximo 9 de agosto, día en que la adolescente celebra los 15 años.
“Me faltará un cuarto de la estructura terminar de revocar. Esto es puro sacrificio que quise mostrar día a día. Parece que no se ve mucho a la mujer esforzándose, y lo que quiero dejar como mensaje es que todo se puede: solamente faltan ganas”, contó en una entrevista con Adrián Noriega y Norman Díaz en el programa Primer Plano por canal Somos, de Flow.
Johanna trabajó en estaciones de servicio en los últimos años y fue ahorrando cada peso que hoy invierte en el futuro de su hija. El papá de Brisa falleció cuando la nena tenía 9 años y, si bien tenían un proyecto como casa para terminar, sólo le quedó una parte, que ahora amplía. Todo lo hace a pulmón, con las enseñanzas que heredó de su papá y ahora pone en ejecución. “Mi cable a tierra es la albañilería”, aseguró.
Es curioso a lo que se enfrenta: la vergüenza que le provoca a la adolescente ver a su mamá en acción en esa tarea. Hasta reveló que es motivo de cargadas de sus compañeros en la escuela, y la menor le llegó a preguntar “¿por qué no te dedicás a hacer uñas?”. Su respuesta fue sencilla y sin dobleces: “no puedo, porque cada vez que estoy construyendo, termina el día y miro algo creado por mí me sienta muy bien”.
La cantidad de horas que Johanna le dedica a la construcción
Las horas de trabajo diario dependen de la cuenta regresiva. Arrancó estando en obra 2 o 3 al día, pero ahora ya sabe que deberá dedicar al menos 8 por jornada para poder llegar a tiempo. “No me dejo llevar por lo negativo. Me pongo en la cabeza que tiene que salir y allá voy”, subrayó, además de contar que ya tiene gran parte de los materiales que le faltaban para poder dar terminación al nuevo ambiente.
No pide nada, pero invita a quien tenga ganas de seguirla a que se sume a su cuenta porque “son una gran compañía”. Es que las marcas y demás suelen fijarse mucho en las cantidades de seguidores que tienen los influencers para dar a conocer sus productos. “Eso sería de gran utilidad”, reconoció la albañil, que nunca se ganó la vida como tal y tampoco tiene pensado hacerlo.
“Yo me llamo ‘albañilera’, ja. Y mi mensaje a varones y mujeres es que no pierdan el tiempo, y esas dos horas que pierden con el celu se pongan a revocar esa pared que les hace falta arreglar”, concluyó.










