Matías tiene 24 años y es mecánico de motos. El viernes pasado salía de su casa en la calle Aguas Buenas, entre Pérez Quintana y Bagnat, de Ituzaingó, y se encontró con dos motochorros intentando asaltar a una vecina.
Cuando pasó por el lugar, a baja velocidad porque recién salía de su casa, uno de los delincuentes se le acercó y sin mediar palabra le pegó un culatazo con un revólver calibre .9 milímetros que le dio en el casco. “Sino me reventaban la cabeza”, le contó a Primer Plano Online. Ese golpe lo tiró al suelo.
Al muchacho le robaron la moto, e involuntariamente evitó que asalten a la chica que estaba siendo destinataria del delito. “A mí no me robaron sólo porque tiré la bici y la cartera a la casa de los vecinos y corrí. Justo doblaba él y se fueron a robarle”, se sinceró Jaqui, la joven que eludió ser otra víctima más del raid de estos sujetos.
Esa misma moto es la que también asaltó el jueves por la noche a una pareja que caminaba por la calle Corro, esquina San Isidro. El porte del rodado es inconfundible: es una Benelli TRK 502, de tamaño prominente y fácil de identificar.
Los mismos motochorros, hasta incluso con idéntica vestimenta, asaltaron el lunes por la mañana a dos chicas que esperaban por ingresar a trabajar al local de indumentaria deportiva On Sport de colectora, a la altura del puente de Brandsen. Ese ataque también quedó filmado.
“Salen a robar principalmente celulares, y si pueden se llevan algo más. Cuando el sábado a la noche chocaron los otros dos la Policía me llamó para que vaya a ver si era mi Tornado la que manejaban, pero no era”, completó Matías.

Lo cierto es que la Benelli ya se sabe cuál es y la Policía diseña un dispositivo especial para intentar detener a sus ocupantes, que ahora no sería extraño cambien de rodado para no quedar expuestos. Se les adjudica al menos diez robos violentos, todos con armas.










