El 12 de agosto de 2017, Pablo Exequiel Casco (32) fue denunciado por haberle propinado una feroz golpiza a quien era su pareja de entonces. El hecho ocurrió en el interior de la vivienda que compartían, sobre la calle Lisandro de la Torre al 3100 de Ituzaingó, y el resultado del ataque terminó en condena.
A su concubina le pegó de tal manera que le provocó la fractura de la mandíbula. La mujer tuvo que ser operada de urgencia y le colocaron una placa de titanio con un tornillo para reconstruir esa parte de su rostro. En la violencia que desplegó contra ella, el acusado también le arrancó mechones de pelos y le causó lastimaduras en distintas partes del cuerpo.
Casco fue condenado a tres años de prisión en suspenso por semejante hecho. La jueza Mariela Moralejo Rivera, del Tribunal Oral Criminal Nº 3 de Morón, le aplicó la figura de lesiones graves agravadas por ser la víctima una persona con la que el imputado mantuvo una relación de pareja.
Además, pese a que no es de cumplimiento efectivo la condena, le impuso una prohibición de contacto a través de cualquier medio con su expareja, la realización de un tratamiento psicológico y cursos de prevención y erradicación de todo tipo de violencia contra las mujeres por el plazo de tres años.
Casco cumplía la condena en un domicilio de la calle Lavalleja al 600, también en Ituzaingó, con pulsera electrónica. Pero en las últimas horas esa condición de libertad controlada se terminó: ahora está preso.
Por qué detuvieron al sujeto condenado por fracturarle la mandíbula a su expareja
El Juzgado de Garantías Nº 6 de Morón dispuso un allanamiento en su vivienda y la detención inmediata del sujeto. ¿El motivo? Dos denuncias por abuso sexual radicadas por la hija de su expareja, que es menor de edad, y de su excuñada.
Es que luego de conocer los resultados de las Cámaras Gesell realizadas a las denunciantes, la fiscal María Laura Cristini, de la Fiscalía Nº 12, solicitó su detención, que fue concretada por personal de la DDI Morón, a cargo del comisario mayor Dante Pérez Bianchi.
Le imputa, en concreto, los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por resultar el sujeto activo un ascendiente aprovechando la situación de convivencia preexistente en concurso ideal con corrupción de menores agravada por ser una de las víctimas menor de 13 años.
Asimismo, entre las varias acusaciones que enfrenta Casco le imputan una desobediencia, es decir, haberse acercado a la mujer a la que le rompió la mandíbula.










