Un matrimonio oriundo de San Antonio de Padua fue víctima de un violento robo en Ituzaingó sur luego de que cuatro sujetos -con al menos uno de ellos armado- le sustrajo el auto luego de parar a comprar en una verdulería.
El hecho ocurrió en la esquina de Caaguazú y Espejo. La esposa del conductor bajó con su billetera para abonar la compra y su marido se quedó esperándola a bordo del Chevrolet Onix modelo 2018 en el que llegaron. En esas circunstancias, tal como se observa en la filmación a la que accedió Primer Plano Online, lo abordaron los malvivientes.
Fue todo cuestión de segundos: uno de los ladrones se metió en el coche por la puerta del acompañante y el resto fueron hacia la del chofer, para bajar al hombre por la fuerza. “Mi papá estaba justo respondiéndome a mí un mensaje y con los vidrios bajos. Cuando levantó la cabeza lo estaban sacando por la fuerza, a los tironeos”, contó Julieta, hija de la pareja asaltada, a Primer Plano Online.
La víctima no opuso resistencia, pero sí les pidió por favor a los malvivientes que le dejen la riñonera, en donde tenía toda su documentación. “Tomátela”, fue la respuesta que recibió. La banda se subió al vehículo y salió arando, a toda velocidad. Huyeron por Caaguazú en dirección a Ruta 21.
Un problema inesperado en medio de la impotencia familiar
El hombre asaltado, que es taxista, abonaba todos los meses la cuota de Ituran Go, que es el servicio de geolocalización con el que trabaja la firma Chevrolet. ¿Motivo? “Lo tenemos adherido al débito automático y supuestamente en marzo se dejó de cobrar, no sabemos por qué. Nadie nos avisó tampoco, así que ahora nos dicen que no está activo”, expresó la chica.
Es decir, el auto no apareció y ya lo dan por perdido. “Tenemos que agradecer que no les pegaron un tiro”, contó Julieta. Su padre y madre estaban en medio de una crisis de nervios cuando ella charló con este medio. Y reconoció el gesto de la verdulera, que salió a correr a la casa de un vecino para que llame a la Policía.
A propósito: cuestionaron la demora del móvil del Comando de Patrullar en llegar. De hecho se volvieron a su casa con su otra hija, que se acercó al lugar con unas amigas que la trasladaron. Si bien viven en Merlo, la casa queda apenas a cinco cuadras del lugar del hecho.








