Si bien el fallo se conocerá formalmente mañana, Primer Plano Online consultó distintas fuentes judiciales y tribunalicias que coincidieron en afirmar que por el crimen de Nadia Arrieta el acusado Néstor Maximiliano Montiel recibirá la condena de prisión perpetua, el máximo establecido en el Código Penal de la Provincia de Buenos Aires. De esta manera, el asesino de la joven comerciante de Villa Tesei deberá purgar un castigo de 50 años tras las rejas.
En rigor, los magistrados tendrán en cuenta el perfil psicológico del asesino, un hombre que comenzó su acción delictiva en 2001, cuando atacó a una familia entera en Hurlingham y abusó sexualmente de una joven menor de edad, a la que dejó una vez que creyó muerta tras acuchillarla.

En base a información recopilada por Primer Plano Online, Montiel estaba en libertad condicional desde 2014 bajo “tutela psicológica”. “De las entrevistas realizadas con el Sr. Maximiliano Montiel, infiero que no surge demanda de tratamiento, ni expone motivos actuales por las que pudiera sugerírsele continuar con las entrevistas. Queda abierto el espacio para cuando él lo solicite”, reza un certificado firmado por una psicóloga del Hospital Gandulfo, en noviembre de 2015. De esa manera se daba por finalizado el tratamiento al sujeto, que había sido condenado en 2004 a 18 años de prisión por “robo agravado por el uso de arma, privación ilegítima de la libertad, abuso sexual y tentativa de homicidio, en cuatro hechos”.

El acusado del femicidio de Nadia Arrieta había logrado la libertad condicional con varias instancias previas. Por caso, del Departamento Técnico Criminológico (DTC) de la cárcel de Magdalena, que luego de evaluar su conducta por varios años consideró pertinentes esos beneficios. Lo hizo al valorar su “desempeño conductual ejemplar, adecuado concepto, falta de sanciones disciplinarias, inclusión en los dispositivos educativos como alumno regular y en los laborales”. En prisión, Montiel trabajaba como peluquero. También jugaba al fútbol y decía ser evangelista.

El documento -en el que, además, se destaca como punto a favor que en sus salidas transitorias al domicilio de su concubina no hubo inconvenientes- lleva la rúbrica de cinco funcionarios del penal. Otros dictámenes del mismo tenor fueron presentados a lo largo de los años. El homicida demostró, a la vez, que podía mantenerse económicamente fuera de la cárcel. Una mujer, titular de la fiambrería “Abuelita Bana”, en Lomas de Zamora, se presentó ante la Justicia y aseguró que le daría trabajo tres veces por semana.

En la entrevista con el gabinete que evaluaba su comportamiento en prisión, en 2011 Montiel contó que se enteró que era adoptado en la pre adolescencia y que “a raíz de problemas familiares, comenzaron sus problemas con la droga, en busca de contención, atención y afecto de sus padres, encontrando en la sustancia una vía de escape”. “La droga es la que me trajo acá”, aseguró. Dijo que fue el consumo de sustancias lo que lo llevó a cometer el abuso y el intento de homicido. En ese momento, ya hablaba de su deseo por ser liberado de forma anticipada.

Los fiscales Mario Ravizzini y Norma Menéndez estuvieron de acuerdo en ampliar las salidas transitorias y también solicitaron medidas más laxas de reclusión, como su traspaso a un régimen abierto, tal como lo recomendaba el Departamento Técnico Criminológico. El objetivo era brindarle una medida liberatoria por la “capacidad del condenado para vivir sin la vigilancia propia del sistema en un paso previo a la libertad, confianza que a mi criterio ha sido alcanzada”.

Esto, según el informe, se veía reflejado en su buena relación con los guardias y con el resto de los internos. Su conducta fue calificada “10” y concepto “bueno” por el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). En la resolución de 2012, en la que la jueza Laura Conti hizo lugar al cambio de regimen (de uno cerrado por otro abierto) se basó en los consejos del DTC; sólo que recomendaba que sea alojado en un sector donde pudiera seguir trabajando.
Los informes y resoluciones favorables continuaron hasta 2014, cuando la Cámara Penal de Morón, integrada por Fabián Cardoso y Fernando Bellido, concedió el pedido de la defensa y le concedió la libertad condicional a Montiel, con la condición de un tratamiento psicológico. Un año más tarde, la especialista que lo atendía consideró que el tratamiento no era necesario.
Pero el 1 de marzo de 2018, Montiel mató a Nadia en su local de Villa Tesei y por el crimen ahora deberá purgar un castigo que durará hasta que cumpla 88 años. Los jueces del Tribunal Oral Criminal Nº 4 de Morón mañana lunes harán saber su veredicto.










