La historia de Bruno Profita ya fue contada por Primer Plano. El adolescente tiene actualmente 16 años y necesita una medicación para enfrentar su patología. Pero todos los meses es una verdadera lucha para su familia: nunca la tiene garantizada y los plazos desesperan. Sobre todo por las complicaciones que acarrean para su salud contar con el tratamiento, que indefectiblemente derivaría en una cirugía.
La colitis ulcerosa que padece hizo estragos en su organismo, que apenas si logra equilibrar con Humira AC, nombre comercial de la droga Adalimumab 40 miligramos, que viene en forma de lapiceras prerellenadas. Su costo actual es del $167.000 en Argentina, imposible para papá y mamá del joven pagarlo. Si bien la obra social con la que cuentan (PROFE) está obligada a brindarle la medicación, casi desde el inicio del tratamiento las trabas burocráticas fueron una constante.
Cuando este medio publicó su caso, el Municipio de Ituzaingó ayudó con la gestión para que se destrabe el trámite y también compró en dos ocasiones la medicación para que no le falte. Pero ocurrió que el mismo día en que la mamá debía ir a firmar la aceptación del cheque desde el laboratorio le informaron que ya la tenía disponible, con lo cual rechazó el aporte del gobierno local.
“Hace años que insistimos, pero ahora estamos desesperados. El tema es que mañana Bruno debe aplicarse la medicación y todavía no tenemos novedades. Llamé al laboratorio y nos dicen que desde noviembre no entregan nada a nombre de Incluir Salud. Pero el biológico está, lo tienen, pero no nos lo entregan”, contó Angélica, la mamá del chico, en conversación con Primer Plano Online.
La mujer narró que su hijo sigue generando úlceras por más que cuente con el medicamento. Le hicieron estudios y los médicos confirmaron que la enfermedad sigue activa. Es decir, si encima debe interrumpir su tratamiento, va a operación: colostomía. Y su calidad de vida se vería aún más afectada. Todas las semanas debe contar con las lapiceras. Ya recurrió a la justicia, a través de un amparo, y se dirigió a la Defensoría del Pueblo. Agotó instancias, y la solución espera.
A Angélica le contestaron desde Incluir Salud que ya solicitaron a la Agencia Nacional de Discapacidad “en carácter de urgente” la provisión de la medicación. El correo electrónico ella lo envió el 26 de julio y le respondieron el 2 de agosto, pero hasta ahora sigue sin resultados concretos. “Bruno siguió el tratamiento gracias a donaciones. Puedo entender que la pandemia, que hay otras cosas que atender, pero es mi hijo y estoy desesperada”, cerró su mamá.










