El tiroteo entre vendedores y compradores que puso en alarma al barrio terminó con la desarticulación de dos bandas dedicadas al narcomenudeo luego de sendos allanamientos ordenados por la justicia. Las denuncias para investigar las actividades que se realizaban en ambos domicilios fueron presentadas por el Municipio de Hurlingham.
Los procedimientos fueron realizados por personal de la Delegación Departamental de Investigaciones de Drogas Ilícitas de Morón luego de las órdenes emanadas por el juez Jorge Rodríguez, a cargo del Juzgado de Garantías N° 5 de ese Departamento Judicial, Jorge Rodríguez, a solicitud de la fiscal Marisa Monti, titular de la Fiscalía N° 9 de Morón.


Según pudo saber Primer Plano Online, los enfrentamientos entre quienes lideraban las estructuras y quienes iban a buscar los productos eran habituales. No está claro si se trataba de peleas entre bandas por el control del territorio o qué pasaba, pero sí que había un desfile permanente de gente a toda hora del día, lo que alteraba la paz barrial.
A partir de lo que pudo recopilar el Municipio desde expresiones vecinales las autoridades hicieron llegar esa información a la Fiscalía para pedir intervención inmediata en la zona. Personal policial entonces llevó adelante una serie de tareas para identificar a los integrantes de la organización delictiva mediante seguimientos, fotografías y filmaciones de las ventas.
Fuentes de la investigación confirmaron a Primer Plano Online que las bandas operaban también con la modalidad de entregas a domicilio, para lo que usaban un auto y una moto, rodados incautados durante los procedimientos.
El primer domicilio allanado
El primero de los domicilios allanados durante varias horas fue sobre la calle Maestra Salinas al 4300, entre Horacio Oyhanarte y Esteban Bonorino, de Villa Tesei. Ahí hubo dos detenidos: se trata de Damián Ariel C.C. y de Pablo Sebastián G., a quienes además les incautaron el Renault Sandero bordó que usaban para las entregas a domicilio. “En el auto, al ser requisado, se encontró material estupefaciente”, precisaron voceros de la pesquisa.

En una de las habitaciones de la finca hallaron tres armas de fuego de grueso calibre que tenían en su poder las dos mujeres que dormían allí, identificadas como Sheila Rocío G. y Paula Nicol F. Eran un revólver calibre .32 largo con seis cartuchos alojados en su tambor; una pistola de fabricación casera con cañón pavonado calibre .22; un total de 11 municiones de calibre .32; y una escopeta calibre 14 recortada.
También incautaron 101 envoltorios de nylon color negro con clorhidrato de cocaína, dinero en efectivo y una bolsa con recortes de nylon utilizados para el fraccionamiento de la sustancia. Esas 4 personas quedaron detenidas bajo cargos por tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil y de guerra.

El otro búnker de narcomenudeo desarticulado
La otra vivienda allanada fue sobre la calle Bernardo O’Higgins, entre Tambo Nuevo y Los Patos. Allí fue detenida Sofia Micalea L., quien tenía en su poder un total de 45 envoltorios de cocaína listos para la venta.
Sin embargo, su novio y principal sospechoso de ser quien llevaba adelante la actividad ilícita, al darse cuenta del procedimiento policial corrió por techos linderos, descartó varias dosis de la sustancia y una balanza digital y logró escapar: quedó con orden de captura. La pareja vendía en el domicilio y también hacía delivery con una moto.
Y el dato que más sorprendió del allanamiento: un hermano menor de edad de la chica se arrojó al vacío desde un segundo piso al enterarse del procedimiento policial. Cayó en la vereda, quedó tendido y fue asistido por una ambulancia del SAME. Ese adolescente no es parte de la investigación y la justicia no adoptó ningún temperamento con él.
La imputación con la joven y su novio es la misma: tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización. La detención de la mujer ya fue concedida, y el sujeto permanece prófugo: es intensamente buscado. En ambos procedimientos prestó colaboración personal de la Estación de Policía de Hurlingham y de la Secretaría de Seguridad del Municipio.












